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CARTAS AL DIRECTOR

La anomalía jurídica de Guantánamo

El pasado 15 de marzo recogía su diario (como todos los medios del mundo) la noticia sobre la confesión de un paquistaní en Guantánamo por la que se declaraba responsable del 11-S y de decapitar a una persona. El hecho tuvo lugar "durante una vista militar en la base de Guantánamo", según recoge la noticia.

He preguntado en mi entorno si alguien veía algo curioso en la noticia: unos comentan que era paquistaní, otros que qué fuerte, otros que rememoran el 11-S...

Nadie parece haber reparado en que esta noticia, así sin aclaraciones, nos infiltra que lo que digan los militares de Guantánamo vale como prueba jurídica, obviando que este lugar es una anomalía jurídica del sistema internacional, un atentado a los Derechos Humanos y a las convenciones internacionales y ningún Estado de derecho puede tomar como válida una confesión obtenida en tales circunstancias, siendo nula tal declaración.

Afortunadamente sus titulares de los últimos días recogen alto y claro aberraciones como que "el Supremo de EE UU niega los derechos constitucionales a los presos de Guantánamo" (martes 3 de abril).

Me repito esto a mí mismo muchas veces para que no se me olvide que nadie puede arrogarse el derecho a ser el justiciero universal, salvo por la fuerza y violencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2007