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Portugalete pide a Educación que no matricule a una niña colombiana en el modelo D

El Ayuntamiento de Portugalete terció ayer en la polémica abierta en el municipio por la decisión del Departamento de Educación de matricular a una niña colombiana adoptada de cuatro años, residente en la localidad, en una ikastola que da el modelo D (todo las asignaturas en euskera, menos la lengua castellana), en contra del criterio de los padres. Los progenitores habían solicitado el modelo A (enseñanza íntegramente en castellano con el euskera como asignatura). Incluso habían hecho los papeles para inscribir a su hija en el colegio Ruperto Medina, situado a 500 metros de su domicilio en la localidad vizcaína, y que ofrece el modelo A. Los padres han recurrido la orden de la consejería.

El concejal de Educación de Potugalete, el socialista Juan Carlos Castaño, ha enviado una carta al consejero de Educación, Tontxu Campos, en la que le muestra su "honda preocupación" por la decisión de su departamento de escolarizar a la niña en un modelo lingüístico que no han elegido los padres y le pide que atienda la petición de éstos y derive a la pequeña a la línea de enseñanza en castellano.

En la carta, el concejal manifiesta que no entiende ni comparte la decisión de escolarizar a la niña en una ikastola, en modelo D, "cuando sus padres han elegido libremente centro y modelo lingüístico" y "

Vulneración de derechos

En esta línea, apuntó que, si se estuviese impidiendo que los padres escolaricen a sus hijos donde quieran, se estaría cuestionando el sistema educativo y vulnerando sus derecho de elección, uno de los pilares del actual sistema educativo.

Cuando los padres matricularon a su hija en el colegio Ruperto Medina, éste tuvo que informar a la delegación de Educación en Vizcaya, ya que se trataba de una inscripción fuera de plazo y en estos casos debe ser una comisión específica de escolarización la que estudie el caso. La sorpresa para los padres llegó cuando le notificaron que su hija debía estudiar en modelo D, algo a lo que el padre se opone y recuerda que su hija ya había sido escolarizada en castellano en Colombia. Su deseo es poder ayudarle con los deberes, participar en sus estudios y hacerle la transición de Colombia a Euskadi más fácil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de marzo de 2007