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El proceso de paz en Irlanda del Norte

Paisley y Adams sellan un acuerdo histórico

Los unionistas radicales y los republicanos del Sinn Fein formarán Gobierno el próximo 8 de mayo

Euforia. Euforia otra vez en Irlanda del Norte. Nueve años después de la firma de los Acuerdos de Viernes Santo de 1998, el proceso de paz del Ulster coge de nuevo velocidad de crucero tras la histórica declaración de Ian Paisley ayer comprometiéndose a formar un Gobierno con el Sinn Fein y los otros dos grandes partidos de la provincia el 8 de mayo.

Blair: "Todo lo que ha ocurrido en los últimos 10 años ha sido para preparar este momento"

Euforia porque Paisley dijo eso sentado junto al líder republicano, Gerry Adams, con el que nunca hasta ayer había hablado directamente. "Que las desgracias del pasado no sean una barrera para el futuro", declaró Paisley tras comprometerse a gobernar para todos, no sólo para los suyos. Los dos hombres se sonrieron, pero no se dieron la mano.

Después de tantos días históricos, Irlanda del Norte vivió otro, pero no uno más. Ayer, 26 de marzo de 2007, el hombre que dijo que "nunca, nunca, nunca" pactaría con los republicanos, lo hizo. El sábado, el Partido Democrático Unionista (DUP) decidió romper el plazo del 26 de marzo impuesto por el Gobierno británico para que se forme el Ejecutivo autónomo, pero aceptó hacerlo en mayo. El domingo, Londres insistió en que suspendería la autonomía si ayer lunes no había acuerdo, pero dejó la puerta abierta a que los partidos pactaran una fecha posterior.

Ayer, en la primera reunión bilateral de la historia entre el DUP y el Sinn Fein, con Ian Paisley y Gerry Adams encabezando ambas delegaciones, se cerró el acuerdo. El Gobierno se formará el 8 de mayo. Luego lo anunciaron con sendas declaraciones consecutivas ante las cámaras de televisión. Lo hicieron sentados juntos en la esquina de una mesa en forma de L. No se dieron la mano, pero llegaron a sonreírse el uno al otro. Nadie espera que se quieran, sólo se les exige que se entiendan. Y ayer se entendieron. Aunque nada se puede descartar en la política de Irlanda del Norte, sólo un cataclismo puede impedir que el 8 de mayo se forme un Gobierno con Ian Paisley como ministro principal y el republicano Martin McGuinness como su segundo, o más bien como segundo entre iguales. Será el símbolo del fin del conflicto.

Paisley certificó su compromiso al asegurar que su partido participará desde ahora en los trabajos preparatorios para formar Gobierno, incluidas reuniones regulares entre los futuros ministros principal y principal adjunto. Quizás aún más importante, quiso dejar claro: "Me comprometo a gobernar no sólo para los que votaron al DUP, sino para todo el pueblo de Irlanda del Norte". "No podemos dejar que nuestra justificada repugnancia hacia los horrores y tragedias del pasado se conviertan en una barrera para crear un futuro mejor y más estable", declaró significativamente.

A su derecha estaban sentados los cabezas visibles de las dos corrientes opuestas del partido, el renovador Peter Robinson, el gran teórico del compromiso histórico con el Sinn Fein, y Nigel Dodds, mucho más radical y reticente al acuerdo. La exigencia de retrasar seis semanas la formación de Gobierno, rompiendo así el plazo impuesto por el Ejecutivo británico, busca sobre todo contentar al ala dura y mantener la unidad del partido.

Adams agradeció las palabras de Paisley y subrayó que, a pesar de ese retraso, el acuerdo de ayer "va a marcar una era en la política de esta isla". "El Sinn Fein se dispone a erigir una nueva relación entre naranja [los orangistas pro británicos] y verde y todos los otros colores, en la que cada ciudadano pueda compartir y tener igualdad de oportunidades ante un futuro en paz, próspero y justo", añadió.

El acuerdo de ayer supone un gran triunfo para el ministro británico para Irlanda del Norte, Peter Hain, que aspira a ser el vicelíder del Partido Laborista. Pero sobre todo para Tony Blair, que ha dedicado una enorme energía a solventar el problema del Ulster y que puede convertir el proceso de paz en el gran legado de su gestión en Downing Street, ensombrecido por la guerra de Irak.

Se espera que Blair anuncie su renuncia como primer ministro en la primera decena de mayo, coincidiendo con su décimo aniversario como primer ministro. "Todo lo que ha ocurrido en los últimos 10 años ha sido para preparar este momento", declaró ayer. Eufórico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de marzo de 2007