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El conflicto de Irak

Los demócratas imponen la retirada de Irak

Bush vetará la ley de la Cámara que prevé la salida de las tropas antes del 1 de septiembre de 2008

En el más contundente y polémico mensaje enviado hasta la fecha por el Congreso de mayoría demócrata, el pleno de la Cámara de Representantes aprobó ayer un proyecto de ley que condiciona los nuevos presupuestos para la guerra de Irak al regreso de las tropas antes de septiembre del próximo año. Esta iniciativa tiene todavía un largo, y casi imposible, camino que recorrer hasta entrar en vigor en su actual redacción, pero, mientras tanto, el Pentágono ha advertido de que las fuerzas norteamericanas pueden empezar a quedarse sin dinero tan pronto como el mes que viene. Por un ajustadísimo 218 contra 212, la Cámara aprobó los 103.000 millones de dólares solicitados por el presidente George W. Bush para las guerras de Irak y Afganistán.

El polémico proyecto de ley incluía otros 21.000 millones más destinados a diferentes proyectos locales decisivos para ganar los votos de los congresistas más renuentes. Pero todo ese paquete económico está vinculado a que la retirada de tropas comience el 1 de marzo, o antes si el Gobierno iraquí no toma una serie de medidas políticas, económicas y de seguridad.

Al mismo tiempo, exige que los soldados que sean enviados a partir de la aprobación de la ley cumplan un nivel de entrenamiento y equipamiento que, según los demócratas, no tienen actualmente, y obliga al presidente a someter previamente al Congreso cualquier nueva misión de refuerzo.

En suma, se trata de un proyecto que recorta los poderes de Bush en su calidad de comandante en jefe, obliga a negociar una estrategia de consenso en Irak y, sobre todo, fija por primera vez una fecha para el final de la guerra, que coincide con los últimos meses de ejercicio de esta Administración.

El presidente reaccionó inmediatamente contra la iniciativa de la Cámara, que tachó de "irresponsable" porque dejaría "sin recursos a los hombres y mujeres de uniforme", cuando los necesitan con la máxima urgencia, y aseguró que la vetará si llega a su despacho con el contenido aprobado ayer.

Bush pidió al Congreso que apruebe los fondos para la guerra "lo antes posible" y que lo haga dándole "a los mandos militares sobre el terreno la flexibilidad que requieren para cumplir con su misión". El secretario de Defensa, Robert Gates, aseguró que, si esos fondos no son aprobados ya, las tropas en Irak pueden empezar a sufrir desabastecimiento a partir del 15 de abril.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, declaró después de su triunfo que si ha sido necesario tomar una medida tan dura es, precisamente, "porque el pueblo americano ha perdido la fe en la forma en que el presidente está dirigiendo esta guerra".

El proyecto es ahora enviado al Senado, donde los demócratas tratan de aprobar otra ley más moderada que señala la fecha del 31 de marzo como límite para la retirada de tropas, pero lo hace sólo como un mero propósito estratégico.

La aprobación del proyecto en el Senado exigiría 60 votos, nueve votos más de los que los demócratas tienen actualmente. Una vez conciliados los proyectos de las dos Cámaras, el resultado sería presentado al presidente. Aunque Bush dijo ayer que, en su redacción actual, lo vetaría, esa medida resulta mucho más difícil de tomar contra una ley que tuviese el respaldo del conjunto del Congreso.

En todo caso, el proyecto aprobado ayer representa un arriesgado movimiento por parte de los demócratas, con toda una serie de implicaciones y posibles consecuencias, tanto para el desarrollo de la guerra como para la suerte política de los dos partidos.

Ayudas generosas

Una primera prueba de la trascendencia de este paso ha sido la dificultad para darlo. Aunque los demócratas disponen de una cómoda mayoría de 233 escaños contra 201, las divisiones internas han obligado a los jefes del grupo a negociar intensamente y a ser muy generosos para ganar la votación. Gracias a esa generosidad, junto al presupuesto para la guerra, se aprobaron ayer, por ejemplo, 25 millones para los criadores de espinacas de California, 75 millones para el almacenamiento de cacahuetes en Georgia, 15 millones para los campos de arroz de Luisiana, o 120 millones en subsidios para los pescadores de gambas.

Ésos han sido, seguramente, los argumentos convincentes, pero la dirección demócrata también ha atraído compañeros de partido a su campo sobre la base de que una derrota de la ley sería interpretada como una victoria de Bush. Los representantes más a la izquierda creen que la fecha de retirada es muy tardía y que se sigue alimentando la guerra; los más centristas temen ser acusados de haber abandonado a las tropas en plena misión de combate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de marzo de 2007