EA intenta una negociación de última hora con el PNV sobre el Impuesto de Sociedades

Eusko Alkartasuna (EA) dio ayer una semana más de vida al debate sobre el nuevo tipo del Impuesto de Sociedades, permitiendo en las Juntas Generales de Guipúzcoa que el proyecto de norma foral siga su curso y emplazando formalmente al PNV a reabrir la negociación para lograr un acuerdo. Ambos partidos, socios de gobierno en tres de las cuatro instituciones que han pactado el nuevo tipo impositivo del 28% y el 24% para pymes (las diputaciones guipuzcoana y vizcaína y el Gobierno vasco) ya intentaron una negociación la pasada semana, que saltó por los aires el día 16 entre duras acusaciones mutuas de deslealtad.

El diputado de Hacienda vizcaíno recuerda a EA que es "muy complicado ser gobierno y oposición" a la vez
El partido de Begoña Errazti se abstiene por "responsabilidad" en el territorio guipuzcoano y vota en contra en Vizcaya
El pleno definitivo en Guipúzcoa está previsto el próximo día 30, aunque las enmiendas parciales se verán el lunes

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Toda la incertidumbre se centra en Guipúzcoa -en los otros dos territorios, la aprobación del impuesto está vista para sentencia y saldrá adelante con la oposición frontal de EA-. Eusko Alkartasuna, cuyos votos son claves en esta provincia, dio ayer un paso muy significativo al oponerse a la enmienda a la totalidad presentada por EB. Su aprobación hubiese significado la devolución al Gobierno foral del proyecto, apoyado sólo por la mayoría insuficiente que suman PNV y el PP, los dos únicos partidos que apoyan el nuevo tipo. El portavoz de EA en las Juntas, Iñaki Galdos, aclaró que la abstención de su grupo supone "actuar con responsabilidad" y posibilitar que el proyecto impositivo "siga el cauce normal" para que pueda ser "mejorado" en el trámite de las enmiendas parciales, previsto para el próximo lunes.

Galdos, líder además del sector crítico de EA, empleó en todo momento un tono conciliador, en contraposición con el rechazo beligerante que ha mantenido en las últimas fechas el secretario general del partido, Unai Ziarreta, y que ayer mismo repitió su presidenta, Begoña Errazti. En clara desavenencia con la línea marcada por ambos, Galdos preparó el terreno para reabrir un diálogo con el PNV en pos de un punto de encuentro que permita "mejorar el proyecto de norma foral".

El pleno definitivo, el 30

Aunque EA se reservará el sentido de su voto hasta el último momento -el pleno definitivo está previsto el 30 de marzo-, su portavoz en Guipúzcoa restó valor al tipo nominal, el motivo de toda la controversia, y centró toda la importancia en otros aspectos, como las deducciones y bonificaciones que se recogen en el articulado. Tras decaer la enmienda a la totalidad de EB -sólo fue apoyada por su promotor, Aralar y el PSE-, los grupos debatirán el próximo lunes en comisión todas las enmiendas parciales. EB apuesta por un tipo del 36%, EA lo fija en el 32% y el PSE, en el 31%.

El PNV y el PP podrían avenirse a cambiar puntos del proyecto, aceptando enmiendas de EA, a cambio de que esta formación ceda en el tipo. No es casual que Galdos repitiese ayer una frase pronunciada por el diputado general de Guipúzcoa, el peneuvista Joxe Joan González de Txabarri, en septiembre pasado: "Más allá del tipo nominal de la norma, lo verdaderamente importante será velar por que el conjunto del impuesto garantice la competitividad de las empresas".

Las intervenciones de los grupos de la oposición se centraron en la merma de ingresos que acarreará una reducción tan drástica del tipo (cuatro puntos y medio), que supondrá recaudar 81 millones menos por este concepto, según destacaron los portavoces de EB y Aralar, Jon Lasa y Rebeka Ubera, respectivamente. El socialista Miguel Buen volvió tender la mano para llegar a un acuerdo cercano al 31%.

El discurso moderado de Galdos choca con el tenso debate entre los representantes del PNV y EA en las Juntas de Vizcaya, donde ayer quedó aprobado el proyecto de norma gracias a los votos del PNV y el PP, mientras que el PSE, Eusko Alkartasuna y EB lo rechazaron.

El voto en contra de EA, partido que gestiona dos carteras en el Ejecutivo foral, sentó especialmente mal al diputado de Hacienda, el peneuvista José María Iruarrizaga. Tras las votaciones, tomó la palabra y emplazó a sus socios a que sean coherentes con su postura política hasta las últimas consecuencias, "porque no se puede estar en el Gobierno y en la oposición a la vez". "Si un partido está en contra del modelo, debe salirse de él con todas las consecuencias", le espetó a José Ramón López-Larrinaga, portavoz de EA.

Esta invitación a su socio a que abandone el Gobierno -el PNV y EA concurren por separado en las próximas elecciones- puso fin a un debate de dos horas en el que primero fueron rechazadas las dos enmiendas a la totalidad, una presentada por EB, que proponía un tipo del 36%, y otra del PSE, que defendía el 32%. Acto seguido se votaron las parciales. El pleno en el que se aprobará definitivamente el tributo se celebrará la próxima semana, en una fecha aún por determinar.

"Un sistema mal montado"

Iruarrizaga reconoció que la reforma que se presentaba a la aprobación de la comisión no era la que la Hacienda vizcaína hubise deseado, pero insistió en que era la única que había alcanzado el "consenso institucional necesario en el Órgano de Coordinación Tributaria", que reúne a las tres diputaciones y el Ejecutivo.

López-Larrinaga rechazó que ese acuerdo afecte a su partido, a pesar de ser miembro del Gobierno y de dos de los tres ejecutivos forales, y descalificó ese órgano: "El sistema está mal montado y esa es una realidad objetiva", insistió.

El portavoz peneuvista, Iñigo Iturrate, recordó que esta reforma ha sido la única posible y criticó la "incoherencia e irresponsabilidad" de los socialistas por no apoyar una norma que, según dijo, ha bendecido el propio ministro de Hacienda, Pedro Solbes, al declarar que está en sintonía con la puesta en marcha en territorio común. Maite Arana, del PSE, criticó que el pacto entre PNV y PP no sirva para garantizar la mayoría.

El portavoz de EB, José Ferrera, aseguró que la rebaja supone un regalo para los sectores y las empresas con mayor poder económico. Carlos Olazabal, del PP, insistió en la necesidad de adaptar la fiscalidad a las cambiantes circunstancias económicas y a la necesidad de las empresas de enfrentarse a la globalización. "Nuestra obligación es establecer las condiciones para que las empresas generen riqueza y empleo", resumió.

González de Txabarri (de espaldas) pasa junto a Iñaki Galdos, de EA.
González de Txabarri (de espaldas) pasa junto a Iñaki Galdos, de EA.J. H.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 22 de marzo de 2007.

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