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Reportaje:

'Thriller' en el Perú de Fujimori y Montesinos

El realizador Francisco J. Lombardi une 'thriller' y política en 'Mariposa negra'

Matar a Vladimiro Montesinos. Ésta es la obsesión que mueve a la protagonista de Mariposa negra, decimotercera película del realizador peruano Francisco J. Lombardi, que hoy llega a las pantallas españolas. El filme, una coproducción hispanoperuana, une el thriller y la política para contar la historia de una venganza en el Perú de los últimos coletazos del Gobierno de Alberto Fujimori y su todopoderoso asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos.

La película es una adaptación libre de la novela Grandes miradas, de Alonso Cueto, basada a su vez en un hecho real.

"Muere juez en orgía de maricas". Eso fue lo que la prensa amarilla publicó cuando uno de los jueces más honrados de Perú fue hallado muerto en su casa, con evidentes signos de violencia. Su novia intentó por todos los medios restituir el buen nombre de su prometido. Este es el punto de partida de una historia compleja, que va avanzando a ritmo trepidante de la mano de dos personajes femeninos, la novia (interpretada por Melania Urbina) y la periodista (Magdyel Ugaz) a la que aquélla recurre para descubrir la verdad y poder introducirse en los círculos de poder donde conseguir consumar su deseo de matar a Montesinos por haber ordenado asesinar al juez. Herida en lo más profundo, la viuda será capaz de cualquier cosa para cumplir la única misión que le queda en la vida.

"He intentado hacer varias películas en una", explica el director, que se siente comprometido con la necesidad de reconciliar al público peruano con el cine nacional. Para captar su interés, decidió abordar el género negro; el contexto de corrupción, con la prensa doblegada a los intereses del Gobierno, ejecuciones por encargo y turbios movimientos en la cúpula militar, le permitió contribuir a la memoria de una década reciente (1990-2000), "refrescar cosas que han pasado y que se olvidan muy rápidamente". Pero a él lo que más le interesa es la relación entre las dos mujeres, cómo la personalidad de ambas va siendo moldeada por influencia de la otra. "El título viene dado por la transformación que se produce en ellas", precisa.

Mariposa negra, que el pasado año recibió el premio del público en el Festival de Montreal y Melania Urbina obtuvo el de mejor actriz en el festival de Biarritz, se estrenó en Perú con una buena acogida, aunque "no fue un taquillazo", dice Lombardi. Junto a las dos protagonistas, en la película intervienen también Ivonne Frayssinet, Gustavo Bueno, Montserrat Carulla, Lluís Homar, Wendy Vásquez y Liliana Trujillo.

Aplazado durante un tiempo, el proyecto se vio complicado por las dificultades propias de la frágil cinematografía peruana. La financiación española permitió sacarlo adelante, con situaciones un tanto peculiares. "En Perú no se construye plató, sino que se rueda en escenarios naturales. Teníamos que rodar una escena en la morgue, pero no paraban de llegar cadáveres que precisaban autopsia y no podíamos filmar porque la sala no se vaciaba nunca", recuerda el director. "Al final, le pedí al responsable que, pese a todo, nos dejara rodar, comprometiéndome a estar el menor tiempo posible", añade.

La escena, la del momento en que la novia reconoce el cadáver del juez, tiene un dramatismo extra no fingido. "Fue la escena que más me costó", asegura Melania Urbina, que con ocho películas en su haber es la actriz peruana joven más prolífica. "Me siento muy afortunada", asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de marzo de 2007