Reportaje:

Mastines adiestrados contra el lobo

La Xunta subvenciona la compra de cachorros para proteger los rebaños de ovejas y cabras

Setecientas ovejas, 36 cabras y 56 vacas murieron el año pasado como consecuencia de ataques de lobos y perros silvestres. Mientras eso ocurría en las explotaciones ganaderas de Monforte, Maceda o Carballo, una treintena de cachorros de mastín leonés eran adiestrados por la Asociación Outeiro de O Carballiño para proteger a los rebaños amenazados por las 80 manadas que por la noche bajan de los montes que conforman el macizo galaico.

La primera camada adquirida por la Consellería de Medio Ambiente para salvaguardar el ganado en aquellas zonas donde se repiten las agresiones pronto estará preparada para hacer frente al lobo. Ayer en uno de los salones del Parlamento, el conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, y los representantes de la Asociación de Criadores de Ovino y Caprino (Ovica) firmaron solemnemente un convenio para comprar otros 30 perros que serán entrenados por la Asociación Outeiro y repartidos a los ganaderos que se dedican al pastoreo.

Los ataques de lobos y perros silvestres mataron el año pasado a 700 ovejas

"La Xunta tiene una verdadera voluntad política para atajar el problema", declaró Vázquez, antes de firmar la subvención de 30.000 euros a Ovica para adquirir nuevas crías en los montes de León. "Elegimos el mastín leonés porque ha demostrado su eficacia no sólo en el caso del lobo, también para otras especies depredadoras", explicó el conselleiro, quien recordó que la función de los perros será defender el rebaño y disuadir a los lobos, no guiar a las ovejas, labor para la que no están preparados.

Cada mastín leonés cuesta al Gobierno gallego entre 200 y 300 euros. La intención de la Xunta, que ha comprado cachorros de macho y hembra, es cruzar en el futuro a los perros y que en cinco años la jauría pueda "autogestionarse" y hacer frente a los 550 lobos censados por Medio Ambiente. El Gobierno gallego se compromete a financiar la instalación de pastores eléctricos para ahuyentar a los depredadores que en el último año obligaron a la consellería a pagar 52.000 euros por pérdidas en las granjas gallegas. La novedad de este segundo convenio permitirá a las granjas de caballo optar también a las ayudas y a los cursos para prevenir los ataques.

"La asociación explicará, ganadero por ganadero, este plan y hará una publicación para anunciar la medida ya que hay mucha gente que ni siquiera conoce este servicio", se comprometió Araceli Pillado, portavoz de Ovica.

El acuerdo firmado ayer amplía de 52.000 a 60.000 euros las ayudas para los propietarios que sufran pérdidas en su cabaña como consecuencia de los ataques de los lobos. Los ganaderos recibirá entre 20 y 100 euros por la muerte de vacas y ovejas, dependiendo de la calidad y los años de los animales. Cada caballo se pagará a entre 165 y 600 euros y las ayudas por vacas alcanzarán 1.100.

El objetivo de la Consellería de Medio Ambiente es conjugar los intereses de las explotaciones con el Plan del Lobo que ha impulsado el Gobierno gallego para preservar una especie en peligro de extinción. Que los 550 ejemplares que pueblan los montes del macizo galaico puedan convivir con las más de 45.000 cabezas de ovino y caprino distribuidas por las 240 explotaciones representadas por la asociación Ovica.

"La población de lobos no corre peligro, aunque conviene hacer un seguimiento, pero de momento la especie no tiene dificultades para consolidarse", concluyó el conselleiro. Al otro lado de la mesa, los ganderos agradecieron la continuidad de una iniciativa que ya se desarrolla con éxito en Castilla y León y Portugal.

"Todas las inversiones en el campo hay que mirarlas mucho y si te compran el perro, es una ayuda importante", subrayó Araceli Pillado. La alimentación de los animales, que pueden alcanzar los 90 kilogramos de peso, y los pactos entre granjas para acordar los cruces y completar un ejército de mastines protectores es tarea de los ganaderos.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS