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La falta de imparcialidad obliga a repetir una oposición a la Autónoma de Barcelona

La presidenta de la comisión evaluadora dirigió la tesis del candidato que ganó la plaza

La presidenta del tribunal de oposiciones que evaluaba a los dos candidatos había dirigido la tesis de uno de ellos, así como un master en el que también participó el aspirante que ganó finalmente la plaza. Para el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, basta esa "mínima sospecha" para que Rosa Franquet se hubiera abstenido de formar parte de la comisión. Pero no lo hizo y, además, interrumpió cinco veces a Guillem Bou cuando hacía su exposición "con la finalidad de desestabilizar la intervención del demandante", prosigue la sentencia. Por tanto, la actuación de la presidenta vulneró "el principio de imparcialidad". Para el alto tribunal catalán, también "resulta inadmisible" que otro de los miembros de la comisión evaluadora "realice comentarios jocosos" sobre la exposición.

La Universidad formará un nuevo tribunal con profesores ajenos al departamento

Aquello ocurrió en 2002, pero el fallo se ha hecho público en enero de este mismo año, después de que Guillem Bou demandara al tribunal por las "arbitrariedades", "interrupciones" e "irregularidades" que se dieron en el proceso de selección para cubrir una plaza de profesor titular en el área de Comunicación Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona.

La sentencia obliga ahora a repetir aquellas oposiciones y a modificar "necesariamente" la composición de la comisión evaluadora.

Aquel examen en sábado tuvo otras peculiaridades. Alguien trató de grabarlo, pero la presidenta lo impidió e hizo desalojar la sala. "Eso no está ajustado a derecho porque cualquier acto público se puede grabar", se queja Bou. En la sala estuvo como observador imparcial un miembro de la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España (AACTE), Eugenio Degroote. En su informe para la asociación hizo constar el "tono poco amigable" y en ocasiones "hostil" de la presidenta y otros miembros del tribunal con el candidato foráneo. También relata cómo Rosa Franquet se "quedó muda y se encogió en su silla" y cómo "se descompuso y se le humedecieron los ojos" cuando el aspirante hizo notar que no se había leído la documentación que aportó y la gravedad de esa dejación. Lo ocurrido es para Degroote "del todo insólito en un concurso" de este tipo.

El día de las pruebas, uno de los miembros del tribunal no pudo asistir. José Luis León, de la Universidad del País Vasco, tenía obligaciones familiares y así se lo hizo saber al resto del tribunal. A pesar de todo, el examen se convocó para un sábado, algo que "no es habitual, aunque sea legal", aclara León, quien se ofreció, sin éxito, a asistir en otra fecha. Por otro lado, sostiene, de acuerdo con la sentencia del tribunal catalán, que "no es lógico que la presidencia de uno de esos tribunales tenga vinculación con alguno de los candidatos. No tiene sentido".

En la universidad creen que se actuó de buena fe y ha presentado un recurso de casación, aunque acepta la sentencia y tiene previsto repetir el proceso nombrando para ello a dos profesores de otras universidades para formar de nuevo el tribunal evaluador. Así se lo han comunicado al departamento implicado. El secretario general, Rafael Grasa, opina que "antes del verano" los trámites para nombrar la nueva comisión evaluadora estarán listos. Entienden que el demandante encontrará mayores garantías en que los miembros que puede nombrar la universidad sean ajenos a la propia institución académica. "No esperaremos a que el demandante pida que se ejecute la sentencia".

En la actualidad Guillem Bou está trabajando como profesor en la universidad privada Ramon Llull. Pero él quería esa plaza de la Autónoma: "Es una universidad grande, bien dotada. Ahora todo se decidirá en el futuro", dice contento por la sentencia del tribunal que obliga a repetir todo el proceso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de febrero de 2007