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Los interrogatorios ilegales de la policía española

Los agentes investigaron en Guantánamo la pista del fundador de Al Qaeda en España

Los interrogadores preguntaron a los detenidos en la base de EE UU por Mustafa Setmarian

La pista de Mustafa Setmarian, de 48 años, el sirio nacionalizado español que fundó en España la primera célula de Al Qaeda y llegó hasta la cúpula de esta organización en Afganistán, fue uno de los objetivos de la delegación policial que visitó la base estadounidense en Guantánamo, en territorio cubano, del 22 al 25 de julio de 2002. Allí entrevistaron a Abdulrahim Abdelrazak Yanko, Abu Dujana, preso sirio número 489 del campo Delta, "por si podía aportar alguna información sobre los detenidos en España, en especial los de origen sirio", según un informe oficial de la Unidad Central de Información Exterior de la Policía que describe los principales interrogatorios. El preso les confesó que había sido acusado de espía por los talibanes e interrogado por el propio Setmarian en Kabul.

Setmarian fue detenido en Pakistán en octubre de 2005 y entregado a agentes de la CIA que le trasladaron a una prisión secreta, según fuentes paquistaníes. Desde entonces, su paradero, al igual que el de otros detenidos en ese país, es un misterio.

Yanko, de origen kurdo, relató a los policías españoles que tenía problemas con su padre por lo que se fue a vivir a Emiratos Árabes, donde conoció en la universidad a un afgano que trabajaba para la embajada talibán en ese país. Con su ayuda viajó a Afganistán, primero a Peshawar y después a Jalalabad. Allí los talibanes le dijeron que si no se iba con ellos tendría que salir del país, por lo que optó por quedarse y acudir a un campo de entrenamiento terrorista. Cuando llegó a Kabul le trasladaron a una casa de unos árabes, propiedad, dijeron, de Bin Laden.

Tras cinco días de estancia fue enviado al campo de entrenamiento terrorista de Faruk, donde, según su relato, permaneció varias semanas, ya que los propios talibanes le detuvieron y acusaron de ser espía de los norteamericanos.

Formación terrorista

Yanko detalló a la policía en qué consistía la formación terrorista. El primer curso duraba 45 días, se centraba en el aprendizaje del manejo de las armas ligeras, en especial el Kaláshnikov, cómo hacer una guardia y ser un francotirador; el segundo, de tres meses, era de adiestramiento en la lucha en las montañas y emboscadas; el tercero, "una guardia para Al Qaeda", consistía en la protección de personalidades de la organización y vigilancia de edificios.

Según el relato del preso, una vez terminado el tercer curso, el recluta podía ser enviado a Chechenia u otras zonas de conflicto. "Entonces ya eres un miembro de Al Qaeda y nadie puede sospechar de ti ni de tu lealtad a la causa", declaró Yanko a los agentes, encabezados por el entonces inspector Rafael Gómez Menor, el hombre que dirigió las primeras investigaciones sobre la célula de Abu Dahdah, jefe Al Qaeda en España.

Yanko no tuvo tiempo de terminar su formación porque los talibanes le acusaron de espía cuando terminaba el tercer curso. "Fue devuelto a la casa de los árabes en Kabul de donde procedía, pero antes de llegar pasó por las manos de Abu Musab Al Suri (Mustafa Setmarian)", el fundador de la primera célula de Al Qaeda en España, señala el informe policial.

El recluta relató el interrogatorio al que fue sometido en una zona industrial de Kabul, por un tipo que tenía el pelo rojo y era natural de Alepo (Siria), datos que coinciden con Mustafa Setmarian. "Quería que identificara a otros posibles espías americanos", dijo el preso de Guantánamo. Según Yanko, Setmarian era una persona "muy respetada" y los que vivían en la casa de árabes le pagaban para que les entrenara con explosivos. Entrenaba a los muyahidin que venían de Europa. El preso en Guantánamo facilitó un cuadro de los principales dirigentes de Al Qaeda, entre los que colocó en tercer lugar a Setmarian, cuya mujer es española. La policía también consiguió información de otros dos detenidos en Guantánamo. Uno de ellos es Hamed Abderramán Ahmed, Hmido, ceutí de 34 años, detenido por las tropas de EE UU en Pakistán, preso en Guantánamo y extraditado a España donde fue juzgado y absuelto. Viajó a Afganistán por la influencia que ejerció en él un tal Abu Naiz, al que había conocido en la mezquita Sidi en Barek en Ceuta, según explicó.

El talibán ceutí viajó a Afganistán en agosto de 2001. El nombre de Abu Mundir fue un salvoconducto con el que llegó hasta Kandahar donde fue conducido hasta un campamento de entrenamiento donde se formaban 15 jóvenes, la mayor parte marroquíes y argelinos. Recibieron entrenamiento básico, 10 disparos diarios, "con Kaláshnikov y pistolas, nunca con granadas ni explosivos".

Los policías mostraron también a Hamed fotografías de miembros de la célula de Abu Dahdah. En el juicio celebrado en la Audiencia Nacional, Hamed negó todos los extremos de su declaración que la policía aportó al tribunal como prueba. El tribunal la invalidó por haber sido obtenida en Guantánamo sin ninguna garantía judicial.

Un taxi y un Kaláshnikov

Lahcen Ikassrien, de 39 años, natural de Marruecos y residente en España, relató que se marchó a Afganistán porque tenía problemas con su mujer y para "huir de los servicios secretos marroquíes" que le habían pedido colaboración cuando trabajaba en El Ejido (Almería). De su estancia en Afganistán facilitó pocos detalles salvó que se compró un taxi y un Kaláshnikov "para su propia seguridad".

La policía comunicó a Lachen "que estaban autorizados por la autoridad judicial" para proponerle que se acogiera a la figura de testigo protegido si daba información sobre Abu Dahdah, cuyo juicio todavía no se había celebrado. Incluso le dijeron que si aceptaba, el juez "le tomaría declaración en el lugar donde se encontraba" para después ser reclamado a EE UU. El preso contestó que sólo colaboraría si le conducían a España. Ikassrien fue extraditado y juzgado en España. La Audiencia le absolvió y anularon las pruebas obtenidas por la policía durante el interrogatorio en Guantánamo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de febrero de 2007