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El juez rectifica y autoriza los actos del Carnaval de Tenerife

El alcalde pide a los vecinos que abandonen ya la vía judicial

Habrá Carnaval por la noche en la zona centro de Santa Cruz de Tenerife. Tras escuchar las versiones del Ayuntamiento y los vecinos, el titular del juzgado de lo contencioso número 1 de la ciudad levantó ayer la suspensión de los actos en la calle a partir de las 22.00. El juez indica que hay una sentencia previa sobre la cuestión del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) y que el tema es "cosa juzgada".

El juez levantó la suspensión cautelar que había decretado la semana pasada tras escuchar al letrado que defiende a siete comunidades de propietarios y nueve particulares, residentes en pleno epicentro de la fiesta, y a los dos letrados que representan al Ayuntamiento de Santa Cruz y a varias agrupaciones del Carnaval. "Dictó tal suspensión cautelar porque entendía que no se causaba perjuicio a nadie, ya que aún no estaban previstos actos en la calle, pero una vez escuchadas nuestras alegaciones ha tomado esa decisión", explicó Víctor Medina Fernández-Aceytuno, letrado de las agrupaciones Danzarines Canarios y Sabor Isleño. Esta parte aportó un informe económico que estimaba en 7,5 millones de euros el negocio vinculado al Carnaval.

El juez dictó la suspensión a petición del abogado de algunos vecinos, que se amparaban en la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias del pasado 26 de enero, que indicaba que "en ningún caso" el ruido de la fiesta nocturna podía superar los 55 decibelios y que el Ayuntamiento debía adoptar las medidas necesarias para controlarlo, trasladando, si fuera necesario, "las actividades nocturnas a zonas no residenciales". Pero esa resolución también señalaba que no era "procedente" la suspensión cautelar del Carnaval. En virtud de este argumento, el juez declaró la inadmisibilidad de la suspensión de los actos en la calle en el Carnaval, pues la cuestión ya la había decidido un tribunal superior y era "cosa juzgada".

El alcalde, Miguel Zerolo, admitió que "es imposible disociar el carnaval del ruido, es una parte indivisible de la alegría de miles de personas", aunque anunció su compromiso de "velar al máximo" por la tranquilidad de los vecinos. "En horarios sensibles aplicaremos todas las medidas posibles, se desconectará el suministro eléctrico público desde las 6.00 y haremos un llamamiento a las instalaciones particulares".

El alcalde añadió que "los 55 decibelios se superarán, porque la concentración de gente sin altavoz ya los supera". "Me gustaría que no se continuara con la vía judicial", dijo, "sino con los dobles acristalamientos de la zona centro y el diálogo". Un diálogo que los vecinos denunciantes aseguran que no se ha producido en todo un año. Zerolo reconoció que "lo que ocurra aquí tiene su repercusión en muchas ciudades españolas con fiestas, con miedo de lo que pudiera ocurrir en cada lugar".

Otros vecinos, favorables al Carnaval en las calles, se arremolinaron frente a las puertas de los juzgados, lo que obligó al abogado de los denunciantes, Felipe Campos, a salir escoltado por la Policía. "Lo ocurrido es consecuencia del clima de amenaza social que han vivido los demandantes, y yo mismo, todos estos días. Campos insistió en que la sentencia del TSJC "sigue vigente" y por tanto "no debe haber ruidos por encima de los 55 decibelios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de febrero de 2007