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Condena al Servicio Andaluz de Salud por un error que acabó en muerte

El Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha sido condenado a pagar una indemnización de 104.665 euros a los familiares de Roberto R., que falleció en el hospital Ruiz de Alda de Granada después de varias horas de espera por un infarto que no se le diagnosticó, ya que se creyó que padecía gastritis.

Así lo señaló ayer María Antonia Moral, presidenta de la Asociación de Víctimas de Negligencias Sanitarias (Avinesa), uno de cuyos abogados ha llevado el caso. El letrado señaló que en esta ocasión, "como en otras muchas", el problema reside en que "se dejan las urgencias en manos de médicos residentes, lo que, a la postre, cuesta vidas humanas y les sale más caro a los servicios sanitarios".

El paciente fallecido, de 58 años, que ingresó por un fuerte dolor de estómago, fue examinado por un médico residente (MIR) que le diagnosticó gastritis y le envió a casa. Con todo, horas después regresó al hospital porque el dolor persistía. Aunque otro MIR encargó un electrocardiograma, no supo ver las señales que evidenciaban el infarto, según la presidenta de Avinesa. Roberto R. se quedó en el hospital y murió de un infarto a la mañana siguiente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de febrero de 2007