Entrevista:TYLER DRUMHELLER | Antiguo jefe de la CIA en Europa

"Este tipo de acciones deben ejecutarse bien"

El ex agente de la CIA Tyler Drumheller confirma la cooperación con el BND

[servicio secreto de Alemania], el secuestro de prisioneros y los preparativos para la guerra de Irak. Drumheller, de 54 años de edad, ha trabajado durante más de 25 años al servicio de la CIA, desde 2001 como responsable de Europa. En la época en que desempeñaba este cargo se produjeron secuestros de sospechosos de pertenecer a Al Qaeda, como el germano-sirio Mohamed Haydar Zamar o el germano-libanés Jaled al Masri, por parte de comandos secretos de la CIA.

Pregunta. ¿Se atreve todavía a volver a Europa?

Respuesta. Sí, por supuesto. Siempre he sido buen amigo de los europeos, me crié en Wiesbaden. Me gusta mucho Alemania.

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P. En Europa se han dictado órdenes de detención contra ex colegas suyos por su participación en secuestros. ¿No le preocupa esta situación?

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R. No, no me preocupa.

P. Uno de estos casos, el secuestro de Al Masri, ha alcanzado gran relevancia. ¿Cómo es posible que usted secuestrara a un inocente?

R. Me gustaría hablar de ello, pero la CIA no me lo permite. Guardo el secreto profesional de por vida.

P. ¿Quiere eso decir que ha estado implicado en esos secuestros?

R. Mentiría si dijera que no. Pero sólo considero útiles este tipo de acciones cuando se ejecutan de manera correcta. Esos tipos ociosos que se dedican a fumar en cachimba y a planificar atentados en las metrópolis europeas desisten de sus propósitos en cuanto se enteran de que alguien que comparte sus mismas convicciones ha sido capturado y enviado a algún sitio donde tendrá que pagar por sus crímenes.

P. Pero para eso tiene que asegurarse de que su estrategia no afecta a inocentes.

R. El vicepresidente estadounidense Dick Cheney ha hablado del lado oscuro al que debemos dar vía libre. Con estas palabras articuló una política que funciona conforme al lema "id y cogedlos". De este modo se dio entera libertad de acción a los servicios secretos y al Ejército, pero a cambio éstos tenían que asumir la responsabilidad derivada de cualquier acción desafortunada o ilegal.

P. ¿No existían unas directrices claras que definieran lo que estaba permitido en la denominada guerra contra el terrorismo?

R. Todo responsable dentro de la CIA sabe que cuanto más secreta es una acción, mayor es la necesidad de contar con unas líneas claras y un objetivo nítidamente definido. En una ocasión tuve que informar de un traslado a Condoleezza Rice. Pues bien, su principal preocupación no era si la medida era correcta o no, sino lo que el presidente pensaría de ello. Yo había esperado encontrarme con un auténtico debate, una discusión acerca de si debíamos ejecutar el plan o no. Deberíamos haber hablado de la importancia del objetivo de esta operación y haber analizado si el peligro que representaba aquel hombre bastaba para justificar una intervención probablemente controvertida. Si la Casa Blanca se propone ganar empleando medidas extraordinarias no debe dejar que la cosa salga adelante sin que exista un debate sobre moral y valores.

P. Quizá la Casa Blanca quería encubrir su propia responsabilidad.

R. Hablando en plata: a la Casa Blanca le resultaba muy útil difuminar las líneas que delimitan lo que está permitido y lo que no en la guerra contra el terrorismo. Así, si a alguien se le iba la mano en alguna oscura celda de interrogatorios, Bush y sus acólitos siempre podían echar la culpa a otro de lo ocurrido. Los equipos de traslado están integrados por paramilitares, tipos valientes y ambiguos. Estamos hablando de hombres que se infiltraron en Bagdad antes de que cayeran las bombas.

Traducción News Clips

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de febrero de 2007.

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