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El claustro vuelve a piezas a la Valldigna

La restauración y el montaje en su ubicación originaria acabarán en marzo

Era la imagen más esperada. Las 283 piezas del claustro gótico del palacio del Abad, que en la década de los veinte del pasado siglo fueron trasladadas a la finca madrileña del Canto del Pico en Torrelodones para completar la decoración ostentosa de un chalé que años después sería residencia de verano de Francisco Franco, retornaron ayer a su lugar de origen en el monasterio de Santa María de la Valldigna. La Generalitat adquirió el claustrillo en 2003, y pagó a los propietarios un millón de euros por la operación. También costea una réplica del conjunto por 100.000 euros.

"Es un momento histórico para el monasterio y para todos los valencianos", afirmó ayer el director de la Fundación Jaume II El Just, Vicente Burgos. De este organismo dependen las acciones que se realizan en el cenobio cisterciense, propiedad de la Generalitat desde 1991. Al acto acudieron también responsables políticos de La Valldigna, el arquitecto-conservador Salvador Vila y el arqueólogo José Manuel Martínez (autores de la la rehabilitación del monasterio), y representantes de la federación de contratistas Fecoval, que ha sufragado el traslado del claustro.

Las piezas serán restauradas en el mismo monasterio. Salvador Vila informó ayer de que durante las labores de desmontaje varias piezas de sillería sufrieron fracturas de poca importancia, que fueron rehabilitadas in situ con materiales reversibles para su posterior consolidación. Lo más complicado, explicó el arquitecto, será su nuevo montaje, ya que la disposición de los diez arcos góticos en una de las terrazas del Canto del Pico no respondía al entramado original del claustrillo en el monasterio, ubicado en un patio abierto y en la primera planta del palacio del Abad. El programa de restauración contempla que retorne conforme a su configuración inicial. Se reconstruirá también el forjado de madera del perímetro y la escalera gótica que daba acceso a esta planta por el este para que el claustro pueda visitarse.

El proceso está previsto que finalice en marzo. Previamente se realizará una excavación arqueológica que permitirá "regularizar los niveles para evitar que entre el agua en el interior del palacio", añadió el arqueólogo José Manuel Martínez. "En 1993 ya se realizó una excavación arqueológica en la que descubrimos la planta completa del palacio y los niveles arqueológicos que iban del siglo XIV al XVIII. Los momentos del siglo XIV están bien definidos y falta por definir los de finales del XV y principios del XVI. En el resto se hará una limpieza posterior de la extensión del siglo XVIII", explicó Martínez.

El gerente de la Fundación Jaume II El Just anunció que el Patronato del Museo de Bellas Artes San Pío V de Valencia ha dado el visto bueno para iniciar la restauración y cesión de dos lienzos de 50 metros cuadrados, de los siglos XVII y XVIII, de Juan Conchillos, originarios de la iglesia de Santa María de la Valldigna y que pasaron a formar parte del patrimonio del Estado durante el proceso de la desamortización. El pasado año el cenobio cisterciense recuperó también la antigua Fuente de los Tritones, trasladada en los años 50 a los Jardines de Viveros de Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de enero de 2007