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Crisis energética en Europa

El cambio climático amenaza con devastar las zonas turísticas en el Mediterráneo

Bruselas propone reducir en una quinta parte las emisiones de dióxido de carbono

La Comisión Europea propuso ayer reducir las emisiones de gases contaminantes para el año 2020 "por lo menos" en un 20% respecto a los niveles de 1990. Se trata del objetivo más ambicioso puesto hasta ahora sobre la mesa, fruto de los análisis que maneja Bruselas, que ofrecen un panorama dramático. Un estudio hecho público ayer por el Ejecutivo comunitario sostiene que el cambio climático tendrá un impacto devastador para el sur de Europa, en particular para las cosechas y para el turismo, que se desplazará hacia el norte en busca de temperaturas más soportables.

"La distribución de los impactos del cambio climático será probablemente desigual. Algunas regiones de Europa sufrirán de forma desproporcionada. En el sur de Europa, por ejemplo, el cambio climático reducirá la productividad de los cultivos, incrementará las muertes por calor y tendrá consecuencias negativas para el turismo estival", asegura uno de los documentos incluidos en el paquete de medidas energéticas que hizo ayer público el Ejecutivo comunitario, y que pretenden limitar la subida de la temperatura del planeta en dos grados centígrados en relación con el nivel de 1990.

El desbordamiento de los ríos, fuertes inundaciones, migraciones masivas de especies animales y un fuerte impacto económico son otros de los efectos que vaticina el llamado Estudio Peseta, del Centro de Investigación de la Comisión Europea, realizado gracias a imágenes de satélite y la compilación de los datos científicos más recientes.

"El patrón de los veranos puede cambiar radicalmente a lo largo de este siglo debido al cambio climático. El lugar con condiciones excelentes, situado ahora en torno al Mediterráneo (en particular para el turismo de playas), se desplazará hacia el norte, quizás hasta el mar Báltico o el mar del Norte", reza uno de los trabajos comunitarios. Pero matiza que el éxodo turístico será más o menos masivo dependiendo de la capacidad que tengan las empresas y los propios veraneantes para organizar sus vacaciones fuera de temporada, por ejemplo en primavera. El flujo de turistas que veranea en las costas del Mediterráneo es el mayor del planeta. Estos viajeros -unos 100 millones cada año- gastan 100.000 millones de euros en su periodo vacacional.

El llamado Estudio Peseta hace estas proyecciones considerando que a finales del presente siglo las emisiones de dióxido de carbono se duplicarán o incluso triplicarán con respecto a niveles preindustriales. Según estos cálculos, las cosechas disminuirán hasta un 22,4% en el sur de Europa, debido a que el periodo de crecimiento de los cultivos será más corto. En el norte del continente, sin embargo, las plantaciones se beneficiarán -hasta en un 70%- del acortamiento de los periodos de heladas.

Las olas de calor acarrearán, además, según el análisis científico presentado ayer, un incremento de la mortalidad durante los meses de calor, así como un mayor número de accidentes relacionados con fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones o tormentas. Este aumento lo cifra la Comisión Europea en 86.000 muertos más al año en la Unión, para el caso del escenario más catastrófico de los que maneja, es decir, un incremento de tres grados de temperatura a partir de 2071. Pero si las medidas que propone la Comisión funcionan y el planeta sólo se calienta 2,2 grados, el número de víctimas mortales se acercará a 36.000.

Trabajar para paliar las consecuencias del cambio climático tendrá además un coste astronómico que Bruselas estima en "miles de millones de euros" por año para la segunda mitad del siglo XXI.

La compilación de datos científicos que acompaña el documento comunitario es una batería de malas noticias que invita a la acción inmediata. El año 2005 fue el más caluroso de los registrados hasta la fecha, según cifras de la NASA, que sostiene además que los 10 años más calientes de la historia han tenido lugar durante la década de los noventa.

En respuesta a las propuesta de la Comisión Europea, las organizaciones ecologistas Greenpeace y World Wild Fund / Adena rechazaron ayer las cifras y objetivos del recorte del 20% en 2020 para las emisiones de gases de efectos invernadero, y calificaron el porcentaje reducción de "ínfimo y modesto", al tiempo que reclamaron que los recortes asciendan al 30%. Greenpeace denunció -informa Europa Press- que, con su planteamiento, la Comisión "traiciona a las futuras generaciones de ciudadanos de la UE, a las que quedará el verdadero legado de nuestra inacción en cambio climático". Por su parte, WWF consideró que el paquete energético es una "propuesta modesta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de enero de 2007