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Reportaje:

Kazuyo Sejima, la elegida

Las obras de la arquitecta japonesa encabezan los edificios del año

El año arquitectónico visto desde la arena más internacional -en la que se maneja Alejandro Zaera-, la preocupación doméstica -que centra las investigaciones de Blanca Lleó- y la arquitectura sostenible de vanguardia -que mueve a Iñaki Ábalos y a su socio Juan Herreros- lo protagonizó una mujer, la japonesa Kazuyo Sejima (1950) cuyos trabajos podrán verse en una exposición en el Musac de León a partir del 20 de enero.

Curiosamente, han sido tres edificios distintos de Sejima los que han puesto de acuerdo a los arquitectos españoles. La autora del edificio de viviendas Mirador en Madrid, Blanca Lleó, destaca la belleza del Museo de Arte Contemporáneo del Siglo XXI, que Sejima levantó en Kanazawa (Japón). Alejandro Zaera, que firma el urbanismo de la villa olímpica de Londres 2012, prefiere la escuela de diseño Zollverein, en Essen (Suiza), "porque se arriesga a hacer un proyecto feo pero que termina siendo sofisticadísimo. Es la belleza como sorpresa, no como composición, todo lo contrario de las imágenes relamidas de arquitectura cada vez más frecuentes. El juego de perforaciones de la fachada, descuadradas y de diversos tamaños, convierte un cubo en un objeto sorprendente. También es sorprendente la idea de utilizar el hormigón como material de acabado exterior e interior. Me gusta la consistencia de un único material en todo el edificio, como si uno estuviera habitando una cueva". Zaera, además, apunta que el proyecto de Sejima "refleja una atención específica a un determinado lugar, frente al ejercicio de una firma que siempre es igual en todas partes del mundo. La gran oportunidad de la globalización contemporánea es la libertad de reinventar lugares, a partir de lo que ya existe, en lugar de importar la misma basura en todas partes. No a la arquitectura McDonalds", reivindica.

Iñaki Ábalos, autor del Gimnasio que desaparece entre la vegetación del Parque del Retiro madrileño, destaca otro edificio evanescente: el Pabellón de Vidrio en el Museo de Arte de Toledo (Ohio) que "lleva a los límites el método sintético de SANAA", el estudio que lidera Sejima. Zaera y Ábalos coinciden en que otro de los protagonistas del año fue el Museo Mercedes en Stuttgart, de UN Studio, por "la forma en la que la fachada habla de lo que contiene: un museo de coches", indica Zaera. "¡Por fin Ben van Berkel (UN Studio) hizo lo que quería hacer! Como un estreñido que logra tener éxito", comenta Ábalos.

El estadio Allianz Arena de Múnich, obra de Herzog & De Meuron y estrella del pasado Mundial de Fútbol, también logra el acuerdo de los arquitectos. Los suizos demuestran que "también funcionan poéticamente en la escala grande", apunta Ábalos. Entre tanto, Zaera lo destaca como "otro edifico parlante en el que la fachada utiliza el color cambiante para jugar en la cultura futbolera local. Creo que hacer edificios capaces de generar este tipo de relaciones con la cultura local es una de las próximas fronteras de la arquitectura en esta segunda etapa de la globalización".

El viaducto de Foster

Zaera augura que "el modelo de arquitecto al que se le permite hacer cualquier cosa en cualquier parte terminará produciendo un mundo poco interesante en el que todos los sitios parecerán iguales". Destaca también "la naturaleza artificial" del viaducto de Millau (Francia), de Norman Foster, en el que "los pilonos tienen la altura de un rascacielos de 60 plantas y las luces, de 340 metros, la dimensión de tres campos de fútbol". Y Ábalos incluye dos exposiciones: Super-normal, en Tokio, sobre el diseño de Fukasawa y Jasper Morrison, y On Site, con la que "Terence Riley se despidió del MoMA dando a la arquitectura española una posición privilegiada".

En España, Iñaki Ábalos da la máxima nota a Javier García Solera, "el arquitecto español más preciso, que, una vez más, ha hecho muy bien las Viviendas tuteladas en Alicante". Cerca, en Valencia, aplaude también el edificio Veles y vent, de David Chipperfield para la Copa América, por plasmar "una idea de gran belleza que se niega a utilizar las metáforas manidas del barco y las olas". Por último coincide con el jurado del Premio Fad en destacar la Biblioteca Jaume Fuster, de Josep Llinás en Barcelona: "Bricolaje de alta costura, con muchísima memoria de la mejor arquitectura". Blanca Lleó destaca como " innovador, sostenible y optimista", los árboles de aire-dinamizadores sociales del eco-bulevar de Vallecas, en Madrid, del equipo Ecosistemas Urbanos.

Pero es el edificio más premiado del año, la Terminal 4 de Madrid, de Rogers y Lamela, el que cuenta con el aplauso de Alejandro Zaera: "No es otro aeropuerto global", dice alguien que se pasa el día en avión. "Hace referencia a cosas locales: el techo de canizo recuerda a un chiringuito. La ondulación de la cubierta tiene un efecto espectacular a esa escala. Me gusta que haya utilizado el color de la estructura como sistema de codificación de las puertas, y que el efecto a esa escala sea de arco iris". Zaera, además, aplaude que haya patios verticales que comuniquen las plantas de llegadas y salidas y las cintas de recogida de equipajes. La lista de Ábalos es larga. Incluye la Universidad Adolfo Ibáñez, en Santiago de Chile, de José Cruz Ovalle: "La perfección de la escuela chilena, uno de los países con mejor arquitectura del mundo". El tecnobricolaje como arquitectura del futuro de la librería Idea de David Adjave, en Londres, y el edificio SIEBB de Mario Cucinella, en Pekín. "Espectacular obra medioambientalista de quien fue brazo derecho de Renzo Piano cuando Piano no quería ser lo que no es". Tan larga que entre lo destacado, Ábalos no se olvida de lo peor del año: "Que Córdoba se arruine con Rem Koolhass y que Madrid deje de ser una ciudad elegante para entrar en el club de ciudades horteras con un Calatrava".

EDIFICIOS PROTAGONISTAS

La terminal 4 de Madrid, de Rogers y Lamela

El estadio Allianz Arena de Múnich, de Herzog & De Meuron

Viaducto de Millau (Francia), de Norman Foster

Museo Mercedes en Stuttgart, de UN Studio

Viviendas tuteladas en Alicante, de Javier García Solera

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de enero de 2007

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