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Reportaje:

El tirano más extravagante

El dictador de Turkmenistán, que rebautizó los meses con los nombres de su familia y prohibió el ballet, muere a los 66 años

El extravagante dictador Saparmurat Niyázov, presidente de Turkmenistán, falleció repentinamente de un fallo cardiaco en la madrugada de ayer, a los 66 años de edad, según se anunció oficialmente en Ashjabad, la capital de aquel Estado centroasiático rico en gas. La desaparición del Turkmenbashí (el "padre de todos los turcomanos", como se hacía llamar) plantea incógnitas sobre la estabilidad en aquel territorio ribereño con el Caspio y fronterizo con Irán y Afganistán y también sobre el futuro de los suministros de gas turcomano a Ucrania vía Rusia. La muerte de Niyázov puede tener un efecto sobre la delimitación de las zonas nacionales en el Caspio, un tema que se ha visto congelado debido a las discrepancias entre Turkmenistán y Azerbaiyán.

Niyázov había fomentado un delirante culto a la personalidad. Su imagen era omnipresente, desde las estatuas doradas que decoran Ashjabad hasta los cuadernos escolares, pasando por las alfombras y las fachadas de los edificios.

Entre las decisiones caprichosas de Turkmenbashí se cuentan la supresión de las pensiones a los jubilados rusos, lo que creó un grave problema para 105.000 ciudadanos de la Federación Rusa con residencia permanente en Turkmenistán. En el marco de una reforma del sistema sanitario, ordenó cerrar todas las clínicas del país, excepto las de Ashjabad. Además, rebautizó los meses del año con los nombres de sus familiares y otros términos de su gusto. También prohibió los dientes de oro a los que eran tan aficionados sus compatriotas y anunció su intención de construir un zoo con instalaciones para pingüinos en el desierto de Karakum, donde las temperaturas alcanzan los 50 grados. En esta onda decidió también construir una pista de patinaje sobre hielo en el desierto. Niyázov obligaba a sus ministros a correr carreras de 36 kilómetros, los amonestaba y humillaba en público. Por si fuera poco, declaró fuera de la ley todas las enfermedades infecciosas, incluido el cólera y el sida, abolió el ballet por considerar que iba en contra de las tradiciones nacionales turcomanas, suprimió los diplomas de todas las universidades extranjeras emitidos en los últimos 10 años, y prohibió a los jóvenes llevar cabellos largos, barbas y bigotes. El dictador será enterrado en el panteón familiar que se hizo construir en las afueras de Ashjabad junto a la gran mezquita, donde las citas del presidente están en lugar más relevante que las citas del Corán.

Las informaciones sobre los grupos de intereses en el entorno del fallecido son confusas, ya que Niyázov consolidaba su posición mediante un constante relevo de altos funcionarios y el encarcelamiento de éstos y de los miembros de sus familias con el fin de prevenir posibles conspiraciones. El viceprimer ministro y ministro de sanidad, Gurbanguly Berdymujammédov, ejercerá temporalmente las funciones de presidente, por decisión del Consejo de Seguridad. Este nombramiento supone un desvío de la Constitución turcomana, según la cual esas funciones deberían ser desempeñadas por el jefe del Parlamento, Ovezgeldy Atáyev. La emisora Eco de Moscú recogió los rumores según los cuales Berdymujammédov podría ser hijo ilegítimo del fallecido. Niyázov, que está casado con una rusa, tiene un hijo y una hija.

El dictador había estudiado ingeniería y llevaba 21 años al frente de Turkmenistán, primero como dirigente soviético y desde 1991, como presidente del Estado más feudal y cerrado de todos cuantos surgieron de la desintegración de la URSS. Niyázov dirigía Turkmenistán como si fuera un feudo particular. En 1999 se hizo elegir presidente de por vida y en 2005 el parlamento lo confirmó en este cargo. Bajo su mandato, Ashjabad se convirtió en una ciudad de ciencia-ficción, atravesada por enormes avenidas, jalonadas por palacios, frente a los cuales se yerguen las estatuas del dictador. Asignatura obligatoria en la escuela es el libro de Niyázov Rujnamá, un compendio doctrinal, que en su mayor parte consiste en comentarios banales, consejos paternalistas y peculiares interpretaciones históricas y culturales.

La oposición turcomana, que nunca fue fuerte ni estuvo bien organizada, está prohibida y sus líderes están en prisión o en el exilio en Occidente. Según Amnistía Internacional, por lo menos 60 personas están encarceladas por su supuesta participación en un atentado contra la vida de Niyázov en 2002. El dictador proclamaba amnistías masivas regularmente. Este año salieron a la calle 10.000 personas, lo que suponía la mitad de la población penal del país de seis millones de habitantes.

Un importante suministrador de gas

Saparmurat Niyázov era un maestro consumado en promesas de suministros de gas a Occidente y Oriente, pero los expertos sospechan que Turkmenistán, siendo una potencia regional en lo que a gas se refiere, no tiene tanto como su presidente pretendía.

El país asiático es el principal suministrador de gas de Ucrania. Gazprom, el consorcio del gas controlado por el Estado ruso, actúa como intermediario monopolista en esta venta, aprovechándose de su situación geográfica entre productor y consumidor. Niyázov también quiso beneficiarse de los aumentos de precio de Gazprom a Occidente y consiguió un aumento de 65 dólares a 100 dólares por mil metros cúbicos de gas a partir de octubre.

Turkmenistán produjo 63.000 millones de metros cúbicos de gas en 2005. El país vende a Rusia 42.000 millones anuales y otros 7.000 millones a Irán por un gaseoducto de poca capacidad. Para este año, Niyázov había anunciado una producción de 80.000 millones de metros cúbicos de gas, pero los resultados del primer semestre (33.680 millones de metros cúbicos) indican que el plan no se está cumpliendo y, en el caso del petróleo, la producción, de 4,1 millones de toneladas, descendió un 13% respecto al mismo periodo del año anterior. Las reservas de gas de Turkmenistán son secretas y la cifra confirmada es de 1,4 billones de metros cúbicos, lo que está muy por debajo de los 12 billones que Niyázov pretendía.

En abril, el presidente de Turkmenistán firmó un acuerdo bilateral con China para venderle la cantidad de 30.000 millones de metros cúbicos anuales de gas durante 30 años y construir un gaseoducto para ello. Con Irán llegó a un acuerdo para suministrar 14.000 millones de metros cúbicos a partir del año próximo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de diciembre de 2006

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