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La Deutsche Oper acoge el 'Idomeneo' de Neuenfels con protección policial

Asistieron 9 de los 15 representantes musulmanes invitados

Un abucheo sofocado por el aplauso general fue el único incidente del estreno de Idomeneo en la versión del director alemán Hans Neuenfels, que tuvo lugar anoche en el escenario de la Deutsche Oper en Berlín. Pese a que algunos musulmanes habían criticado los últimos días la iconoclasta escena, introducida por Neufels, en la que el protagonista aparece con las cabezas de Jesucristo, Mahoma, Buda y Poseidón, por considerar que ofendía al profeta, la ópera de Mozart se desarrolló pacíficamente ante los ojos de políticos, periodistas alemanes y extranjeros, amantes de la ópera y un considerable número de policías.

Provocando una gran polémica, la directora de la Deutsche Oper, Kirsten Harms, anuló hace tres meses el estreno del Idomeneo de Neuenfels (que ya se representó en 2003) porque la policía decía no disponer ni del dinero ni de personal necesarios para proteger las vidas del público, los artistas y los técnicos, más de 2.000 personas en total.

La situación era ayer diferente. Un llamativo númeo de policías vigilaba la Deutsche Oper y sus alrededores. Al entrar al coliseo, el público pasaba por controles de seguridad comparables con los de los aeropuertos. "Nunca hemos tomado tantas medidas de seguridad para un acontecimiento operístico de este tipo", declaró ayer a la agencia dpa el portavoz de la policía Bernhard Schlodrowski. El número de policías no se hizo público. Un portavoz de la policía dijo minutos antes de que empezara la representación: "No podemos hablar de cifras concretas, lo que sí puedo asegurarles que es una noche tranquila. No ha habido amenazas y esperamos que no suceda nada".

Al entrar en el coliseo, la abogada turca Seyran Ates se alegró de poder manifestar su aprecio de la libertad de expresión acudiendo a Idomeneo. "Éste es un día importante para la política alemana", dijo Ates, "porque llama la atención sobre la importancia de la libertad del arte que no debe ser perjudicado por musulmanes radicales". Delante de la ópera, algunos cristianos se manifestaron contra la polémica escena de Neuenfels. Un cartel planteaba la opción de elegir entre la libertad del arte o a Jesucristo. Otro exigía respeto por la dignidad y las creencias de los hombres.

La llegada de políticos de primera fila, como el senador de Interior de Berlín, Ergart Körting; el ministro de Cultura, Bernd Neumann; el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, y el ministro del Interior, Wolfgang Schäuble, estuvo acompañada de un mar de periodistas, cámaras y luces. Schäuble invitó al espectáculo a los miembros de la Conferencia del Islam, un grupo formado por el Gobierno y representantes de los musulmanes en Alemania a iniciativa del ministro, con el fin de fomentar el diálogo político social entre las culturas, la cristiana y la musulmana. Asistieron nueve de los 15 representantes invitados.

El presidente de la comunidad turca en Alemania, Kenan Kolat, criticó las ausencias. En la versión digital de Der Spiegel, dijo Kolat: "Creo que los representantes de las organizaciones musulmanes que no aceptaron la invitación a la representación de Idomeneo han dado muestras de una actitud negativa con ello. Al no acudir al espectáculo, el presidente del Consejo del Islam, Alí Kizilkaya, y el secretario general del Consejo Central de los Musulmanes, Aiman Mazyek, desaprovechan la oportunidad de despertar en sus comunidades un debate sobre la libertad del arte".

La asociación musulmana Amadilla Misslim Jamaat con sede en Francfort dijo, por su parte, a la agencia dpa que la escena "ofende profundamente al profeta y a otras personalidades religiosas".

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