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Hacia el 4%

Estaba cantado, el Consejo de Gobierno del BCE decidió una nueva subida de sus tipos de interés de 25 puntos básicos en su reunión del pasado jueves, dejando el tipo mínimo de financiación en el 3,5%. Esto tendrá una repercusión en el Euríbor a 12 meses, el tipo al que están referenciados casi todos los préstamos hipotecarios, pero de momento limitada, dado que los mercados ya habían descontado esta subida. En todo caso, es de prever que el Euríbor siga subiendo en los próximos meses, ya que el comunicado del BCE deja meridianamente claro que el proceso no ha llegado a su fin. El caso es que la evolución actual y las perspectivas para el próximo año de la inflación en la zona del euro hacen difícil explicar estas subidas. Por eso el comunicado alude a los riesgos a medio plazo, derivados, sobre todo, del fuerte crecimiento que muestran los agregados monetarios: la M3 y su principal contrapartida, el crédito al sector privado. Está claro que el banco se siente incómodo con unos tipos históricamente bajos y que quiere "normalizarlos", lo que significa llevarlos hacia el 4%, aunque a corto plazo no haya especiales tensiones inflacionistas.

El Euríbor seguirá subiendo, ya que el BCE deja claro que el proceso no ha llegado a su fin

Tras la subida, muchos tertulianos y medios de comunicación no paran de recalcar lo negativo que es este encarecimiento del crédito, pues las familias endeudadas van a ver aumentados los pagos mensuales de sus hipotecas. Esto es verdad, pero es una verdad a medias, puesto que no dicen lo beneficioso que va a ser para las familias que tienen depósitos u otros activos financieros cuyos rendimientos van a aumentar. Para el conjunto de la economía española estas subidas de tipos de interés son positivas, ya que van a reequilibrar el patrón de crecimiento de los últimos años, excesivamente sesgado del lado del consumo y del endeudamiento en detrimento del ahorro.

De momento, la economía española no se resiente de las subidas de los tipos de interés. Hay que tener en cuenta que estas subidas ejercen su efecto con un retraso considerable, como podemos ver en el caso de Estados Unidos. La información conocida esta semana indica que en el cuarto trimestre se mantiene la tendencia al alza de la producción, el gasto y el empleo. Las ventas interiores de octubre declaradas al fisco por las grandes empresas (las que facturaron más de seis millones de euros el pasado año) aumentaron un 6,3% a precios constantes respecto a igual mes del año anterior, casi dos puntos más de lo que lo hicieron en el tercer trimestre (gráfico izquierdo).

Otro dato relevante fue el del índice de producción industrial de octubre, con un aumento interanual del 5,4%, que también supera notablemente el ritmo de meses precedentes. Esto augura una recuperación de las exportaciones en los últimos meses del año, tras un debilitamiento notable en el tercer trimestre, dada la elevada correlación entre estas dos variables (gráfico central). El empleo y el paro, por último, también evolucionan coherentemente, como muestran las afiliaciones a la Seguridad Social y el paro registrado: el crecimiento de las primeras (una vez depurados los datos del efecto de la regularización de inmigrantes del pasado año) va a más y el segundo desciende en términos desestacionalizados (gráfico derecho). Todo ello permite prever que el crecimiento del PIB del cuarto trimestre superará la tasa del 3,8% que registró en el tercero. También, como los tipos de interés, parece querer alcanzar el 4%. ¿Quién llegará primero?

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de diciembre de 2006.

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