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Editorial:

Gigantes asiáticos

China e India son los dos gigantes asiáticos que aglutinan más de un tercio de la población mundial y que están destinadas a convertirse en potencias planetarias en el presente siglo con gran preocupación para su vecino regional, Japón. Sus relaciones nunca han sido fáciles. Han estado marcadas por la sospecha, la rivalidad, las disputas territoriales, aún no resueltas, y la huella de una guerra hace menos de medio siglo. Por ello es bueno para la estabilidad y la seguridad de Asia y del mundo que ambos países, que disponen de capacidad militar nuclear, traten de eliminar rencillas e incluso anunciar, como se ha dicho en la reciente visita del presidente chino, Hu Jintao, a Nueva Delhi, que profundizarán en su alianza estratégica e impulsarán la coexistencia pacífica. "Hay espacio suficiente para que nos desarrollemos juntos", le ha dicho el primer ministro indio, Manmohan Singh, a su invitado. La cuestión es saber si de verdad es posible tal espacio y sobre todo si ambos gobiernos se esforzarán seriamente por lograrlo.

De momento, es positivo que el comercio bilateral se haya incrementado un 30% este año y que Singh y Hu se hayan comprometido a duplicarlo en 2010. Como también lo es que las dos partes aseguren que fortalecerán las relaciones políticas, militares, científicas y tecnológicas. Todo ello facilitará una mayor integración de sus economías y a la postre ayudará al desarrollo del continente. Claro es que estos compromisos rezuman cierto sabor de retórica. Desde luego, no han tenido la misma concreción que ha deparado la otra etapa de la gira de Hu, Pakistán, rival de India, con el que el líder chino ha firmado un acuerdo de cooperación nuclear y venta de material naval militar.

Las buenas intenciones deberían plasmarse en hechos. Es cierto que el asunto del Tíbet ha sido relativamente solucionado, sobre todo después de que India reconociera en 2003 que es territorio chino. También lo es que China haya admitido que el reino himalayo de Sikkim pertenece al país vecino. Sin embargo, persisten contenciosos fronterizos preocupantes: China reclama la región nororiental india de Arunuchai Pradesh e India una parte de Cachemira en la zona china. Además, los gestos relativamente hostiles de la diplomacia china hacia su rival no contribuyen precisamente al deshielo. Pekín suministra tecnología militar a Pakistán y se opone a que India sea en un futuro miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Tal vez por ello, la solución para eliminar los litigios políticos pase por la vía del comercio. Si es así, la visita de Hu estaría en la buena senda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de noviembre de 2006