La Junta dice que desconocía la compra de suelo de Rafael Gómez en Medina Azahara

Cultura afirma que se le debería haber comunicado la operación por ser una zona BIC

La delegada de la Consejería de Cultura en Córdoba, Mercedes Mudarra, sostuvo ayer que las cinco compras de terreno en Medina Azahara que realizó el constructor Rafael Gómez, imputado en el caso Malaya, no figuran en los registros de la Junta. Según Mudarra, las partes implicadas en las operaciones deberían haber comunicado esas transacciones a su delegación, ya que las parcelas, que en total ocupan 61,18 hectáreas de superficie, están dentro de la zona de protección del Bien de Interés Cultural (BIC) y tienen un tratamiento especial.

Más información

Ni el constructor Rafael Gómez, conocido como Sandokán, ni los vendedores, ni los encargados de dar fe de la compra de las cinco parcelas en el entorno protegido de Medina Azahara comunicaron las transacciones a la Delegación de Cultura en Córdoba, según afirmó ayer Mercedes Mudarra. El propietario de Arenal 2000 ha adquirido 61,18 hectáreas de suelo en la zona BIC. En concreto, son suyos los terrenos que flanquean a la urbanización ilegal Cercado de Las Pitas, donde hay alrededor de 160 casas levantadas sin permisos.

Según Mudarra, la legislación vigente exige que estas operaciones sean comunicadas a la Administración autonómica. La Junta es la encargada de proteger el entorno de Medina Azahara desde 2003, cuando se amplió definitivamente la zona BIC. Por lo tanto, si allí se realiza cualquier compra de terreno, la administración competente debe ser informada, según sostuvo la delegada de Cultura.

Los servicios jurídicos de la Junta de Andalucía ya están estudiando el caso, indicaron ayer fuentes de la Consejería. La duda que se cierne sobre las cinco parcelas de Gómez es sí, al no haberse comunicado la compra, la Administración autonómica tendría el derecho de retracto o no. Si finalmente pudiera recurrir a esta figura legal, la Junta se haría con los terrenos que compró Gómez por el precio que figura en el Registro de la Propiedad Número Dos de Córdoba, donde sí están reflejadas las transacciones. En total, todos los terrenos se compraron por 5,4 millones de euros.

Pero, ¿por qué un constructor compra 61,18 hectáreas de un suelo tan protegido como el que rodea al conjunto arqueológico de Medina Azahara? Este periódico intentó ayer que algún responsable del grupo de empresas de Rafael Gómez respondiera a esta cuestión. Sin embargo, una portavoz de la compañía indicó que, por el momento, no habrá declaraciones.

Que la Junta no recibiera notificación de las transacciones de Gómez no significa que la Delegación de Cultura no tuviera conocimiento de las compras de terreno que allí se estaban llevando a cabo en los últimos años. Según confirmaron ayer fuentes de esta Consejería, desde principios de 2006, los técnicos están controlando la zona de protección de Medina Azahara. Lo que han realizado ha sido algo parecido a un mapa en el que se especifica el propietario de cada una de las fincas de la zona BIC.

La Consejería de Cultura tiene sobre la mesa un proyecto de futuro para el entorno protegido. La idea sería crear algo así como un enorme parque que preservaría y protegería a la ciudad califal. Pero fuentes de la Junta sostienen que, de momento, se trata sólo de una posibilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de octubre de 2006.