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Tribuna:EL CONFLICTO DE DARFUR

Una responsabilidad de todos

El secretario general de la ONU condena la escalada de la violencia en la región occidental de Sudán y exige al Gobierno de Jartum que ponga fin a la lucha de inmediato.

El rayo de esperanza que muchos sentimos cuando se firmó el acuerdo de paz de Darfur hace cuatro meses -si bien sólo por dos de las partes- se está extinguiendo ante la reanudación de la lucha entre facciones. Incumpliendo el acuerdo, el Gobierno sudanés ha enviado a miles de soldados a Darfur y reiniciado los bombardeos.

Condeno firmemente esta escalada. El Gobierno de Sudán debería poner fin a su ofensiva de inmediato. Todas las partes deberían cumplir lo prometido y respetar las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Los choques más recientes han traído aún más desgracia a los habitantes de Darfur, que ya han soportado demasiado. El número total de desplazados asciende a 1,9 millones. Casi tres millones de personas dependen de la ayuda internacional para conseguir alimentos, refugio y atención médica, mientras que los trabajadores de las organizaciones humanitarias se convierten cada vez más en blanco de la violencia: han muerto asesinados 12 en los últimos dos meses.

Hace un año, los líderes mundiales reunidos en Naciones Unidas acordaron que todos los Estados tienen la responsabilidad de proteger a sus poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad. Si no cumple esta responsabilidad sagrada, el Gobierno de Sudán hará frente al oprobio y la deshonra en todo el mundo. Ni quienes deciden dichas políticas ni quienes las llevan a cabo deberían imaginar que no se les va a pedir cuentas.

Una vez más, insto a Sudán a evitarlo, acatando la decisión tomada por el Consejo de Seguridad de desplegar una operación de paz de Naciones Unidas, que estaría mejor equipada y financiada que la actual misión de la Unión Africana y tendría un mandato más claro para proteger a quienes se encuentran en peligro.

Unos 10.000 soldados de Naciones Unidas se encuentran ya en Sudán. Desde hace más de un año, ayudan a aplicar el acuerdo de paz entre el norte y el sur del país. El 31 de agosto, el Consejo de Seguridad, además de reafirmar su compromiso con la soberanía, la unidad, la independencia y la integridad territorial de Sudán, autorizó el despliegue de hasta 17.300 soldados más en Darfur para hacer cumplir el acuerdo de paz. No hay una agenda oculta, ni más ambición que la de ayudar a la población de Darfur a vivir en paz y con dignidad. Pero el Gobierno sudanés se ha negado hasta la fecha a dar su consentimiento.

El traslado a la zona de más soldados de Naciones Unidas, en todo caso, requeriría tiempo. Por ello, el Consejo de Seguridad también solicitaba el fortalecimiento de la misión de la Unión Africana, para que pueda mantenerse hasta la llegada de Naciones Unidas. Los africanos han pedido repetidamente esta transición, pero dicen que mientras tanto sus tropas, que desempeñan su misión con valentía en condiciones muy difíciles, necesitan ayuda. Naciones Unidas ha aceptado apoyar a la misión de la Unión Africana durante el periodo crucial de transición. Pero la Unión Africana también necesita un mayor respaldo de los donantes, incluida la Liga de Estados Árabes, que ha ofrecido un apoyo vital y desea que la misión permanezca en la zona hasta finales de año.

He intentado repetidamente explicar la transición al Gobierno sudanés, y aclarar cualquier malentendido o mito al respecto. En público y en privado, he hecho hincapié en la situación humanitaria y he apelado al buen sentido pragmático del Gobierno.

Pero mi voz no basta. Quien se encuentre, ya sea en África u otro lugar, en posición de influir sobre el Gobierno de Sudán debe hacerlo sin dilación.

El Consejo de Seguridad, y en especial sus cinco miembros permanentes -Reino Unido, China, Francia, Rusia y Estados Unidos-, tienen una responsabilidad específica de garantizar que se envíe un mensaje firme, claro y uniforme al Gobierno de Sudán. Pero cada voz alzada supone una diferencia y, por lo tanto, todos compartimos la responsabilidad. Insto a todos a unir vuestras voces a la mía y a pedir al Gobierno de Sudán que acate el espíritu de la resolución del Consejo de Seguridad, consienta la transición y asuma el proceso político con renovada energía.

No puede haber una solución militar a la crisis de Darfur. Todas las partes deberían entender a estas alturas, después de tanta muerte y destrucción, que sólo un acuerdo político -en el que participen todos los interesados- puede traer una paz verdadera a la región.

Hace 12 años, Naciones Unidas y el mundo les fallamos a los ruandeses en tiempos de necesidad. ¿Podemos ahora, con plena conciencia, quedarnos quietos y ver cómo la tragedia se intensifica en Darfur?

Kofi A. Annan es secretario general de Naciones Unidas. Traducción de News Clips.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de octubre de 2006