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Sisa y Suburbano reivindican el singular legado de Vainica Doble

Los madrileños Suburbano -Luis Mendo y Bernardo Fuster- y el barcelonés Jaume Sisa han sumado por primera vez sus fuerzas para reivindicar el legado de Vainica Doble, acaso el dúo más tierno, irónico y surrealista que conoció este país durante los años setenta y ochenta. El álbum, grabado a caballo entre las dos ciudades, permite ahora reactivar títulos tan delirantes, ingeniosos y socarrones como Coplas del iconoclasta enamorado, Un sí señor con las patas verdes, Taquicardia o Coloniales y ultramarinos. "Nos lo pedía el cuerpo", explica Sisa. Y Mendo agrega: "Recrear sus piezas ha sido tan delicioso como si nos hubiéramos puesto a grabar Mr. Tambourine man".

Gloria van Aersen y Carmen Santonja -fallecida en julio de 2000- fundaron Vainica Doble allá por 1971. Eran licenciadas universitarias ya en la treintena y Gloria se encontraba al cuidado de sus cuatro hijos, pero sintieron la "necesidad de sublevarse" tras escuchar a los participantes en una edición del Festival de Benidorm. Por eso se pusieron un buen día a escribir música juntas. Las descubrió el compositor y arreglista José Nieto, hoy muy reconocido por sus bandas sonoras, e intercedió ante la casa Columbia para que les grabaran su primer disco sencillo. "Sospecho que por entonces no le gustaban absolutamente a nadie. Eran demasiado diferentes a todo lo demás", recuerda Nieto.

Nómina de admiradores

Mendo, Fuster y Sisa no tardaron en engrosar la selecta y distinguida nómina de admiradores. Los dos primeros incluso grabaron con ellas el álbum El eslabón perdido (1980). Sisa las conocía menos, por aquello de la distancia. "Mi conexión era por vía galáctica, pero habitábamos el mismo espacio mental y poético", asegura.

Entre los tres suman cerca de medio millar de títulos propios, pero confiesan que afrontar el juego de las versiones les ha divertido mucho y se muestran encantados de que los temas suenen "directos y transparentes", pese a la personalísima singularidad de los originales. "Eran heterodoxas, eclécticas y dispersas. Alguna pieza, como Chaparrón del mes de abril, nos resultó muy difícil", confiesa Sisa.

El proyecto se completó en dos tandas. La banda base grabó en Barcelona con músicos como Marc Clos, Manel Vega o el pianista Xavi Lloses. Luego, de regreso a Madrid, Suburbano convocó a los colaboradores: las voces de Nosoträsh o Pauline en la Playa (la más evidente huella de Vainica en el universo indie), el acordeón de Javier Palancar o el clarinete de José Ramón Jiménez, ambos de La Bruja Gata. A la fiesta se sumó Paco Clavel (en Déjame vivir con alegría) y la mismísima Gloria van Aersen (Coloniales y ultramarinos), enclaustrada desde el fallecimiento de su compañera y una caída que se saldó con fractura de pelvis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de octubre de 2006