La colección de esculturas del Museo Bode de Berlín recupera su esplendor

El atractivo de la Isla de los Museos crece a pasos de gigante. Reabrió ayer el Bodemuseum (Museo Bode, 1904), el segundo de los cinco templos de arte construidos entre 1830 y 1930 en una isla del Spree en el centro de Berlín. En 2001 se había recuperado la Alte Nationalgalerie, que presenta arte del siglo XIX.

La colección de esculturas del Bode, que lleva el nombre de su primer director, es "única en el mundo", destacó ayer el director de los Museos Estatales de Berlín, Peter-Klaus Schuster, y añadió que "nunca antes fue posible ver una selección tan amplia" del arte occidental. El recorrido abarca 64 salas y una superficie de 6.600 metros cuadrados, con creaciones ejemplares de la antigüedad tardía y del arte bizantino, el renacimiento y el barroco europeo y el clasicismo prusiano.

Las esculturas y pinturas religiosas y profanas, los retablos, trípticos, mosaicos, frescos, las columnas, monedas, medallas, los escudos e incluso un techo veneciano revestido de madera ofrecen al convivir, con mucho aire entre ellos, la posibilidad de "descubrir el valor perdido del género de la escultura", subrayó Schuster. Todas las piezas han sido restauradas pero algunas conservan las huellas del incendio sufrido en 1945.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de octubre de 2006.

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