El vertido tóxico de Costa de Marfil

El barco que contaminó África tras pasar por España es una refinería flotante

El fiscal encargado de la investigación en Estonia confirma las sospechas de los ecologistas

El escándalo del Probo Koala, cuyos residuos tóxicos causaron la muerte de ocho personas y envenenaron a otras 85.000, ha confirmado las sospechas y ha desvelado la existencia de una peligrosa práctica realizada en alta mar: la destilación de productos derivados del petróleo en las llamadas refinerías ambulantes.

Hasta ayer, las organizaciones ecologistas eran las únicas que habían denunciado la existencia de este tipo de buques y de los riesgos derivados de los residuos generados del refinado. El fiscal de Estonia, donde ha estado atracado el Probo Koala después del desastre, fue el encargado de confirmar ayer esas sospechas.

En las conclusiones de su investigación, tras haber analizado el buque como prueba, el fiscal asegura que el barco es una "refinería ambulante", que realiza tratamientos con la gasolina a bordo para su posterior venta y que fueron los vertidos generados en esta práctica los que afectaron a los marfileños.

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La empresa holandesa que fletó la carga mortal, Trafigura, admitió esta actividad, aunque con una respuesta más ambigua. La compañía confirmó que sus barcos han sido empleados para la mezcla de diferentes gasolinas y su trasvase a otros barcos "para satisfacer los requisitos específicos de diferentes usuarios". Trafigura asegura que éste es un procedimiento normal y que los "lodos" generados se destinan a otras refinerías siguiendo todos los protocolos y la legislación internacional. Sin embargo, la mezcla de gasolinas no produce lodo, cosa que sí hace el refinado. El caso del Probo Koala afecta directamente a España por dos razones. Primero porque el buque estuvo en España en varias ocasiones y luego porque su hermano gemelo, el Probo Emu, se ha pasado dos meses operando en el estrecho de Gibraltar, a 20 millas de la costa española.

Greenpeace ha iniciado acciones legales contra Holanda, y exige que sean depuradas todas las responsabilidades. Según recuerda el director de esta organización ecologista en España, Juan Uralde, el Probo Koala paró en Las Palmas antes de poner rumbo a Abiyán y el Probo Emu se abasteció de sosa cáustica en Algeciras. "Dada la reciente experiencia española en el caso del Prestige, deberíamos tener más interés en controlar a este tipo de barcos que se mueven en las lindes de la legalidad y la ilegalidad. Trabajan en aguas internacionales para evitar la legislación europea, y su negocio se basa en la ilegitimidad: tratan con productos sucios que de otro modo no podrían comercializar". Según Greenpeace, todo ello confirma sus sospechas de "que el Koala y el Emu son refinerías ambulantes que generan residuos peligrosos que Trafigura recicla donde le sale más barato".

El Probo Koala, que abandonó el pasado agosto en manos de una empresa sin experiencia ni cualificación de Costa de Marfil más de 400 toneladas de residuos tóxicos con altos niveles de mercaptano y sulfuro de hidrógeno, fue liberado ayer por las autoridades estonias tras ser analizado como prueba de cargo en el proceso iniciado por el Estado marfileño. Mientras tanto, Trafigura sigue sosteniendo que el país estaba preparado para manejar residuos de ese tipo y que no tenían motivos para dudar de una empresa certificada. Según los medios locales en Abiyán, la única en Costa de Marfil que podría haber hecho ese trabajo era ITE, y no la advenediza Tommy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 11 de octubre de 2006.

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