Solbes reclama a los empresarios catalanes que apuesten en serio por la competitividad

El presidente de la patronal Cecot alerta del desapego de la sociedad civil hacia los políticos

El vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, advirtió ayer que la bonanza económica se debe al boom migratorio y a la incorporación de la mujer al mercado laboral, "que no durarán siempre". Así que Solbes pidió al empresariado catalán que tome en serio la competitividad y se involucre en un cambio de las bases del crecimiento de la economía española. Su público fueron los 1.200 empresarios reunidos en Terrassa por la patronal Cecot, cuyo presidente, Antoni Abad, alertó de la "desafección cada vez mayor de la sociedad en relación con la política", que puede "romper la cohesión social".

La cita era la Nit de l'Empresari, que se ha convertido ya en una cita clásica organizada por la potente patronal vallesana. Pero la edición de ayer, la número XXII, tuvo un marco especial, debido a la proximidad de las elecciones del 1-N. Del cortejo a los empresarios dejó constancia la nutrida presencia de políticos, entre los cuales destacaron los candidatos a la presidencia de la Generalitat por el PSC y CiU, José Montilla y Artur Mas, respectivamente, rodeados de otros dirigentes de sus partidos. Por parte de ERC acudieron al acto Josep Huguet y Joan Ridao, y por el PP, Dolors Montserrat.

Pero los protagonistas son los empresarios, y Solbes -uno de los dos ministros representados, junto a Joan Clos, que se estrenaba como ministro de Industria ante los empresarios catalanes- les lanzó un mensaje contundente: "El 80% del crecimiento de los últimos años en España se explica por la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral y por el boom migratorio". Y añadió: "O apostamos por la competitividad o no hay nada que hacer, porque ninguno de estos dos factores puede durar siempre".

Solbes habló tras una intervención muy crítica por parte de su anfitrión, el presidente de Cecot, Antoni Abad, quien, además de exponer las tradicionales reivindicaciones de los empresarios como las deficientes infraestructuras o los problemas de financiación de Cataluña, se permitió reflexionar acerca de si "la desafección cada vez mayor de nuestra sociedad en relación con la política amenaza también la cohesión social" e incluso dejó esta pregunta en el aire: "¿Están la política y los políticos al nivel que al país le conviene? ¿Están realizando una labor ejemplarizante?".

Abad también cargó contra las trabas a la creación de empresas, lo cual arrancó un compromiso del vicepresidente segundo del Gobierno en el sentido de que trabajará para reducirlas. El consejero catalán de Economía y Finanzas, Antoni Castells, recogió el guante de las críticas e insistió en que la economía catalana está creciendo el 3,6%, e invitó a los empresarios a poner el foco en "los aspectos positivos más que en las sombras".

El presidente de Cecot criticó también la sobrerregulación que soportan las empresas y pidió que los políticos "aprovechen la actual bonanza económica para refundar las bases de competitividad del país". Pero en el punto culminante de su discurso se remitió a la inmigración. "La selección en origen y un buen plan de acogida son un antídoto importante para atenuar los problemas que genera este fenómeno", dijo, tras pedir un gran pacto sobre inmigración. A Solbes le dijo: "La fórmula mejor guardada del mundo no es la de la Coca-Cola. Hay otro secreto mejor guardado: las balanzas fiscales".

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Entre los presentes al acto figuraban Antoni Brufau, presidente de la petrolera Repsol YPF y uno de los galardonados por Cecot, y la premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú. También asistieron el presidente de Fomento, Juan Rosell, y el dirigente sindical Joan Coscubiela, secretario general de Comisiones Obreras de Cataluña.

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Sobre la firma

Claudi Pérez

Director adjunto de EL PAÍS. Excorresponsal político y económico, exredactor jefe de política nacional, excorresponsal en Bruselas durante toda la crisis del euro y anteriormente especialista en asuntos económicos internacionales. Premio Salvador de Madariaga. Madrid, y antes Bruselas, y aún antes Barcelona.

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