Las críticas del Papa al islam desatan la cólera entre los musulmanes

El Vaticano asegura que Benedicto XVI no tenía la intención de ofender a los creyentes

El mundo islámico siguió inflamándose ayer, día de oración en las mezquitas, contra el papa Benedicto XVI. Unas palabras pronunciadas el martes por el Pontífice, con una mención indirecta a la expansión violenta de la religión de Mahoma, fueron interpretadas como un insulto por los dirigentes religiosos y políticos de casi todos los países musulmanes. Desde Pakistán, Marruecos, Turquía, Indonesia, Egipto, Irak llovieron sobre el Vaticano críticas y exigencias de "excusas personales". La crisis arrojó una sombra sobre el importante viaje papal a Estambul previsto para noviembre.

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Las palabras de la polémica pertenecían a un discurso leído el martes por Benedicto XVI ante profesores y estudiantes de la Universidad de Ratisbona. Y, a diferencia de las caricaturas danesas sobre Mahoma, cuyo efecto tuvo que ser alentado poco a poco en las mezquitas, obtuvieron una inmediata repercusión internacional.

El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, padre Federico Lombardi, que no quiere ser calificado de portavoz como su antecesor Joaquín Navarro-Valls, realizó ayer una declaración en la que subrayó que el Papa se había limitado a efectuar "un rechazo claro y radical de la motivación religiosa de la violencia". Lombardi aseguró que Benedicto XVI no tenía intención de "ofender la sensibilidad de los creyentes musulmanes", y recordó que en los discursos papales aparecían con frecuencia críticas contra "la irrisión a lo sagrado" por parte de la cultura occidental. La declaración explicatoria no sirvió de nada y el fragor siguió creciendo.

El Consejo de los Ulemas suníes de Irak proclamó que las frases del Papa constituían "un precedente peligroso" y exigió al Vaticano que retirara "esas afirmaciones irresponsables". "¿Cómo puede creer el Papa que su crítica al islam resulta justa mientras la tierra de los musulmanes permanece ocupada por los americanos?", añadieron los ulemas. El jeque Mohamed Sayed Tantawi de El Cairo, una de las máximas autoridades religiosas del islam suní, se declaró "extremadamente indignado" por las palabras de Benedicto XVI, que definió como "hostiles al islam y a Mahoma".

El principal líder religioso de los chiíes libaneses, el ayatolá Mohamed Husein Fadlalá, exigió al Papa que presentara "excusas personales ante los musulmanes" por sucumbir a "la propaganda enemiga guiada por el judaísmo y el imperialismo".

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Los poderes políticos no quisieron quedarse atrás y aparecer ante sus opiniones públicas como tibios en materia religiosa. El Parlamento de Pakistán aprobó por unanimidad una resolución por la que se exigía al papa Joseph Ratzinger que retirara sus palabras y el Gobierno calificó esas mismas palabras de "despreciables". El ministro egipcio de Exteriores, Ahmed Abul Gheit, comentó que lo que había dicho el Papa podía "inflamar los llamamientos a un choque de civilizaciones".

"Como los del Medievo"

El ministro jordano de Asuntos Religiosos, Abdul Fatah Salah, afirmó que las declaraciones papales eran "difamatorias". La Comisión Nacional para las Minorías de la India, país con un 13% de población musulmana, consideró que el Papa había hablado "como sus predecesores del Medievo que desencadenaron las cruzadas".

Incluso el teólogo católico disidente alemán Hans Küng, antiguo amigo de Joseph Ratzinger, expresó "comprensión" ante las protestas musulmanas, por el hecho de que el Papa había asociado violencia e islam "sin hacer mención a la historia violenta del cristianismo". Uno de los grandes especialistas católicos en la religión musulmana, el sacerdote español Justo Lacunza Balda, durante años rector del Instituto Pontificio de Estudios Árabes e Islamística, comentó que la furiosa reacción obedecía a dos factores: "El primero, que los musulmanes son muy sensibles hacia todo lo que se dice del islam, particularmente si quien lo dice no pertenece a la fe musulmana; el segundo, que el Pontífice tocó una tecla muy delicada, la de la violencia y la guerra".

La tormenta religiosa arrojó una sombra sobre el viaje de Benedicto XVI a Turquía, previsto para finales de noviembre tras un intento fallido el año pasado.

Musulmanes paquistaníes se manifiestan con pancartas contra las declaraciones del Papa, ayer en las calles de Islamabad .
Musulmanes paquistaníes se manifiestan con pancartas contra las declaraciones del Papa, ayer en las calles de Islamabad .ASSOCIATED PRESS

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