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López Obrador extrema su postura y manda "al diablo" a las instituciones mexicanas

Los legisladores del PRD impidieron al presidente Fox leer su último discurso en el Congreso

El candidato presidencial izquierdista Andrés Manuel López Obrador radicalizó el viernes (madrugada de ayer en España) su postura cuando mandó "al diablo" a las instituciones de México, mientras los legisladores de su grupo, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), tomaban la tribuna del Congreso e impedían que el presidente, Vicente Fox, rindiera su sexto y último informe de gobierno. Fox dijo que esa actitud no suponía un agravio para él, sino para "la investidura presidencial y el pueblo mexicano", y advirtió de que no se debe "acorralar la democracia" con "la intransigencia".

Fox: "No representa un agravio a mi persona sino, sobre todo, al pueblo de México"

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Fox, que encabeza el Gobierno que puso fin, en 2000, a 71 años de régimen del Partido Revolucionario Institucional (PRI), llegó al Palacio Legislativo y, en el vestíbulo, entregó su informe de gobierno, con lo que cumplió un mandato constitucional. Para entonces los diputados y senadores del PRD habían tomado la tribuna, por lo que el presidente optó por retirarse sin leer su discurso. Dentro, los perredistas y sus aliados coreaban lemas a favor de López Obrador.

La justificación de los legisladores perredistas para impedir el acceso al presidente fue la enorme presencia policial en los alrededores del Palacio Legislativo. El senador izquierdista Carlos Navarrete dijo que con ello se habían suspendido "de facto las garantías" constitucionales. "No existen las condiciones para que el Congreso sesione y no abandonaré, ni mis compañeros lo harán, esta tribuna", dijo. Mientras, los legisladores del conservador Partido de Acción Nacional (PAN), al que pertenecen el presidente, Vicente Fox, y el virtual ganador de las elecciones del 2 de julio, Felipe Calderón, recibieron la orden de no intervenir.

López Obrador acusa a Fox de haber auspiciado "el fraude" que dio una ajustada victoria, el pasado 2 de julio, a Felipe Calderón, en unos comicios calificados de "ejemplares" por los observadores internacionales. El Tribunal Electoral, que ha rechazado sus acusaciones, dará su veredicto en los próximos cuatro días. Si declarase válidos los comicios, el presidente electo deberá tomar posesión ante el Congreso el próximo 1 de diciembre por un mandato de seis años.

Cerca del Palacio Legislativo, en el Zócalo de la Ciudad de México, López Obrador llamaba a sus seguidores a que lo siguieran en la ruta de "una revolución de la conciencia, para que el pueblo se dé la forma de su Gobierno". Entre gritos de "¡Presidente, presidente!", clamó: "Ya decidimos hacer a un lado esas instituciones caducas que no sirven para nada e impulsar la revolución de la conciencia para que el pueblo decida. ¡Que se vayan al diablo con sus instituciones! ¡Vamos a tener un Gobierno de la República!". El dirigente izquierdista arremetió también contra los medios de comunicación, a los que llamó "alcahuetes del régimen".

Sus palabras tuvieron respuesta en el mensaje que el presidente Fox emitió a la nación horas después, desde la residencia oficial de Los Pinos. "En el México democrático, el motor de la transformación es el voto de la ciudadanía, no el veto a las instituciones", dijo. "Nadie puede decirse a favor del pueblo cuando atenta contra él. México reclama prudencia, no estridencia. México necesita que prevalezca la razón, no la cerrazón". Fox, cuyo mandato termina a fin de año, insistió en la necesidad de preservar la democracia. "No se debe someter a la democracia bajo el argumento de la democracia; no se debe pretender acorralarla por la vía de la intransigencia y de la violencia".

El coordinador de los diputados panistas, Héctor Larios, calificó de "violentos y rufianes" a los legisladores perredistas que tomaron la tribuna. Su compañero de partido Héctor Larios indicó refiriéndose a los legisladores del PRD: "Exigen apego a la ordenanza y son los primeros que la violan, pero no deben olvidar que las acciones de ilegalidad sólo conllevan a un escenario de incertidumbre que no beneficia a nadie".

A pesar de la polarización, algunos analistas ven en los sucesos del viernes el principio del fin de las protestas de López Obrador, cuya popularidad va cayendo en picado. Sus campamentos de resistencia civil, que ocupan el centro histórico de la ciudad de México, van perdiendo fuelle, mientras aumentan las denuncias de los capitalinos.

"No soy pesimista, me parece que lo ocurrido en la Cámara es el inicio de una solución. Creo que la izquierda se va a dividir, va a lograr distanciarse de López Obrador, quien sí tiene una actitud francamente anti-institucional y de provocación", afirma Roger Bartra, antropólogo, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México y uno de los intelectuales más destacados de la izquierda.

"López Obrador está iniciando su decadencia, su marginación, ofreciendo el espectáculo de un gran fracaso político", pues "pasó de ser una opción política a una molestia social". "Ahora ejerce un cacicazgo urbano, no lo digo en forma peyorativa, sino como definición sociológica", señaló el antropólogo.

Los resultados oficiales de las elecciones del 2 de julio indican, mientras no se demuestre lo contrario, que el conservador Felipe Calderón venció por 14.919.204 votos a su rival, el izquierdista Manuel López Obrador, que obtuvo 14.679.455.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de septiembre de 2006