Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El euro sube frente al dólar y el yen por la aceleración del crecimiento en Europa

La divisa europea marca un récord con la de Japón y roza el máximo anual con la de EE UU

Vacaciones más baratas y exportaciones más difíciles. Son algunas de las consecuencias de la fuerte revalorización del euro en las últimas semanas. La moneda común europea marcó ayer un récord histórico frente al yen y rozó también sus máximos en más de un año frente al dólar estadounidense. La aceleración del crecimiento en Europa durante el segundo trimestre y las perspectivas de mayores subidas de tipos de interés en Europa que en Estados Unidos y Japón han propiciado la escalada del euro, en opinión de los economistas.

La Reserva Federal (Fed) estadounidense señaló hace dos semanas un punto de inflexión en la economía de Estados Unidos al darse una pausa en las subidas de tipos de interés. Por el contrario, Europa dio a conocer poco después una aceleración de crecimiento económico hasta su mayor ritmo en seis años. En Japón, mientras, el segundo trimestre de 2006 supuso un cierto parón: un 0,2% frente al 0,7% de enero a marzo, según los datos que hizo ayer públicos la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Las estadísticas publicadas por unos y otros en los últimos días han reforzado esa impresión de que mientras la economía europea acelera y sus tipos de interés tienen recorrido al alza, las de Estados Unidos y Japón viven un momento de pausa que difumina cualquier perspectiva de endurecimiento monetario.

Tipos de interés

Tras la reunión del pasado 9 de agosto, en la que la Fed mantuvo los tipos de interés en Estados Unidos en el 5,25%, el presidente del órgano regulador, Ben Bernanke, advirtió de que la pausa era sólo momentánea. Un alto en el camino tras 17 subidas consecutivas. También el Banco de Japón ha roto este verano su política de interés cero mantenida durante seis años y el pasado mes de julio subió las tasas al 0,25%. Por su parte, el Banco Central Europeo situó las tasas en el 3% a principios de agosto, y los analistas esperan que antes de que finalice el año haya dos subidas de cuarto de punto, hasta el 3,5%.

Ayer mismo, la OCDE publicó los datos de la evolución económica en el segundo trimestre del año. Según la organización, la economía de los países más desarrollados del mundo creció un 0,7%, tres décimas menos de lo que lo hizo durante los tres primeros meses del año.

La desaceleración se debió fundamentalmente a la evolución del producto interior bruto estadounidense, que entre abril y junio apenas aumentó un 0,6%, frente al 1,4% del trimestre anterior. Entretanto, en la zona euro el crecimiento llegó al 0,9%, tres décimas más que entre enero y marzo.

En ese contexto, la moneda única europea se ha venido revalorizando con fuerza en los mercados de divisas internacionales durante las últimas jornadas. Así, ayer el cambio oficial del euro fue de 1,2919 dólares, muy cerca de los máximos anuales marcados en junio. A su vez, marcó un cambio de 149,43 yenes, el máximo histórico frente a la divisa nipona.

La revalorización del euro tiene dos caras. Por un lado, se abaratan las importaciones de terceros países. Eso puede tener un impacto negativo sobre la producción interna, pero también resultar algo beneficioso en una coyuntura como la actual, con un barril de brent por encima de los 70 dólares desde finales del pasado junio. Al cotizar el crudo en dólares, la revalorización de la moneda europea lo abarata. El petróleo del mar del Norte ayer volvió a subir por el anuncio iraní de que continuará con su programa nuclear, tras el clima de bajadas vivido la semana pasada.

Balanza comercial

En sentido contrario, la fortaleza de la divisa europea perjudica las exportaciones de la zona euro, lo que perjudica en particular a economías tan exportadoras como la alemana, que la pasada semana publicó un dato de crecimiento del 0,9% en el segundo trimestre que permite pensar en un cierto despegue.

La carestía del crudo y la fortaleza del euro ya están pasando cierta factura a la balanza comercial europea. El superávit comercial de la zona euro se redujo en junio hasta 2.000 millones, un 70% menos que en el mismo mes del año anterior. Las exportaciones de los 12 países de la zona monetaria crecieron un 8% hasta 116.900 millones y las exportaciones aumentaron un 13% hasta 114.900 millones, según los datos difundidos ayer por Eurostat, la oficina estadística comunitaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de agosto de 2006