Empresas extraordinarias

Víctor López, presidente de la Asociación de Empresas de Inserción Social (ACEI) -una de las dos agrupaciones del sector-, utiliza el concepto de empresas "extraordinarias" para definirlas: "Nos interesa gestionar bien y de forma eficaz, como a cualquier otra, pero tenemos otra finalidad que es servir de aprendizaje para el acceso al mercado laboral normal. Resumiendo, tenemos una cuenta de resultados con dos balances. Uno, el normal, y el otro, el social". Él, como muchos otros implicados en el sector, recrimina a las administraciones que no tengan más sensibilidad. Muchos ponen como ejemplo de buen hacer la política de apoyo del País Vasco, que subvenciona con 12.000 euros por persona reinsertada en el mundo laboral.

En Cataluña, si las empresas sociales emplean a una persona que percibe la pensión de renta mínima -es decir, acogida al Programa Interdepartamental de Renta Mínima de Inserción (PIRMI)-, la Generalitat las financia con la subvención equivalente a dos años del PIRMI, una pensión que no llega a 500 euros mensuales. Claro que las empresas pagan más a sus empleados; habitualmente, lo que marca el convenio de cada ramo, que oscila entre 700 y 1.000 euros. Pero no todos los que se colocan en las empresas sociales cobran el PIRMI.

La Generalitat aprobó la Ley de Regulación de las Empresas de Inserción Laboral en 2002. "Desgraciadamente, eso no se ha traducido en más ayudas. Es un marco regulador sin efectos tangibles, al menos por ahora", opina Xavier Oms, director de Passar Via. Oms critica, además, el incumplimiento de reservar el 20% de la mano de obra que contratan las administraciones para las empresas de inserción social: "Eso se estableció en la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos de este año y no se ha hecho".

Hay municipios que son muy activos en este campo, como es el caso de Mollet: "Un ayuntamiento puede constituir una empresa de inserción social o adjudicar un determinado servicio a alguna empresa que contrate a excluidos", explica uno de los principales promotores, el teniente de alcalde Jordi Taboas. En Mollet, por ejemplo, se constituyó la empresa EMFO, que contrata anualmente a unas 15 personas para hacer parte de la limpieza de las calles de la ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de julio de 2006.

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