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Una empleada de Coca-Cola intentó vender a Pepsi una fórmula secreta de la marca

El FBI detiene a tres personas gracias a una denuncia de la empresa que recibió la oferta

La competencia en el mercado de las bebidas refrescantes en EE UU es feroz. A veces alcanza incluso niveles propios de un guión cinematográfico. Un chivatazo de Pepsi permitió desmantelar la pasada madrugada en Atlanta (Georgia) una trama integrada por tres individuos que intentaban vender documentos confidenciales y una muestra de un producto secreto desarrollado por su eterna rival Coca- Cola, por 1,5 millones de dólares (1,2 millones de euros). Los implicados están ahora a disposición judicial acusados de robo, fraude y de desvelar secretos industriales.

La fórmula de la Coca-Cola está considerada como uno de los secretos mejor guardados y más preciados en el mundo. Y por eso no es extraño que en algún momento en la historia de la venerable marca de refrescos estadounidense alguien haya intentado hacerse con ella a cambio de una buena recompensa. La deseada fórmula sigue a buen recaudo, según informo ayer Coca-Cola, después del último incidente del que ha sido víctima uno de sus proyectos secretos y que acabó con la detención de tres individuos.

Los implicados son la asistente administrativa de un alto ejecutivo de la marca, Joya Williams, de 41 años de edad, y otros dos individuos, identificados como Ibrahim Dimson, de 30, y Edmund Duhaney, de 43. Williams actuaba como suministradora de la documentación y Dimson como negociador. El trío estableció el primer contacto con Pepsi el 19 de mayo pasado, a través de una carta dirigida a un ejecutivo en su sede en Purchase (Nueva York), en la que el Dimson se hacía llamar Dirk y ofrecía información confidencial detallada sobre el proyecto secreto de Coca-Cola.

La misiva, sellada en el Bronx (Nueva York), llevaba el membrete oficial de la compañía con sede en Atlanta. Los tres integrantes de la trama esperaban embolsarse así hasta 1,5 millones de dólares (1,2 millones de euros). Pero el tiro les salió por la culata porque no contaron con que Pepsi jugaría limpio. La compañía advirtió de inmediato a Coca-Cola sobre las intenciones de esta red de espionaje industrial y le facilitó una copia con el contenido de la carta. "Hicimos lo que cualquier empresa responsable habría hecho", comentó el portavoz Mark Dollins.

Coca-Cola dio parte a las autoridades federales el 24 de mayo. El FBI activó una operación encubierta para investigar el alcance de la trama y desmantelarla. Los agentes revisaron los registros telefónicos de la empleada de Coca-Cola para determinar su implicación y conexiones. Además, como muestran los documentos entregados ayer a la justicia en Atlanta, el FBI maneja pruebas de vídeo en las que se ve a la implicada haciéndose con documentos confidenciales de su empresa y con una botella que contenía supuestamente una muestra de la bebida secreta.

Dimson, que se hacía pasar por un empleado de Coca-Cola, prometió a un agente encubierto del FBI información adicional sobre productos y empaquetado de Coca-Cola al que sólo tenían acceso un restringido grupo de directivos. "Ningún ojo ha visto esto más allá de quizás cinco altos ejecutivos", reza el contenido de un correo electrónico recibido por el FBI el 2 de junio. El primer encuentro físico tuvo lugar en el aeropuerto Hartsfield-Jackson de Atlanta el pasado 16 de junio, durante el que se intercambiaron una serie documentos confidenciales y la citada botella, a cambio de un primer pago de 30.000 dólares, en billetes de 100 y de 50 dólares.

Documentos confidenciales

El agente del FBI se comprometió entonces con Dimson a pagarle otros 45.000 dólares tras analizar el contenido de la preciada muestra. El 27 de junio, las dos partes acordaron el desembolso de 1,5 millones de dólares por el resto de la información sobre el proyecto secreto de Coca-Cola y se pactó la celebración de una reunión con los miembros de la red para realizar el intercambio final de los documentos confidenciales. Ese mismo día, Dimson y Duhaney abrieron una cuenta bancaria conjunta que iba ser utilizada para ejecutar la transferencia de fondos.

El encuentro final tuvo lugar el pasado miércoles cuando fueron detenidos los tres por el FBI. El fiscal David Nahmais dijo que el Gobierno de EE UU "nunca va a tolerar el robo de secretos industriales", que considera críticos para el éxito de las corporaciones estadounidenses. Coca-Cola agradeció la cooperación de Pepsi y pidió a sus empleados que sean vigilantes y responsables en la protección de los preciados secretos de la marca. A raíz de este caso de espionaje, el presidente ejecutivo de Coca-Cola, Neville Isdell, dio la orden para que se revise la política interna de protección de información.

Varias latas de Coca-Cola y Pepsi-Cola.
Varias latas de Coca-Cola y Pepsi-Cola.AP

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