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Aviñón 2006 plantea de nuevo el diálogo entre tradición e innovación en el teatro

El artista Miquel Barceló y el coreógrafo Josef Nadj presentarán 'Paso doble'

Contra la edición de 2005 cristalizaron todas las decepciones de sucesivas políticas culturales: ¡Aquello no era teatro! ¿Dónde estaba el texto? ¿A qué tanta provocación?El Festival de Aviñón 2006, que comienza hoy, tratará de impedir que se consume el corte entre innovación y tradición que se trazó hace un año. Bartabas y su Théâtre Équestre Zingaro, con Battuta, abrirán el certamen, en el que también estarán Peter Brook, Eric Lacascade, Alain Françon, Anatoli Vassiliev, Marcial di Fonzo Bo, Jan Lauwers, Éric Vignier y Joël Pommerat, entre otros. Uno de los principales atractivos del festival será el montaje Paso doble, que presentarán el artista Miquel Barceló y el coreógrafo Josef Nadj.

Tras la suspensión de 2003 -por la huelga de los llamados intermitentes del espectáculo-, y la programación convaleciente de 2004 con Tomas Ostermeier como artista invitado, la de 2005 puso en evidencia un malhumor de largo recorrido. El artista invitado era Jan Fabre y bajo su influencia el texto, la palabra, casi desapareció en beneficio de la danza y, sobre todo, de la performance. El teatro buscaba el aplauso de los especialistas, de los comisarios, de los artistas, y se desentendía del público. Y éste empezó a silbar, a protestar, a patear, cada vez más fuerte, irritado ante lo que, en el mejor de los casos, no le interesaba, y, en el peor, estimaba una falsedad. El filósofo Regis Debray escribió tras esa edición de 2005 un panfleto incendiario contra ese teatro en el que la palabra le cede todo el protagonismo a la imagen.

Aviñón 2006 ha de servir para reparar los daños. Bartabas y su Théâtre Équestre Zingaro abren el certamen con Battuta. "En nuestros espectáculos precedentes nos interesábamos por los rituales y su dimensión sagrada pero ése es un ciclo que damos por acabado. En Battuta, el punto de partida es la noción de libertad y cómo va asociada a peligro. En el caso del caballo, la imagen que resume las dos nociones es el galope, el caballo lanzado al galope, símbolo de libertad y de riesgo", explica Bartabas. Claro que con Battuta no será la palabra sino el relincho el mimado pero Bartabas sabe crear espectáculos de éxito.

Peter Brook, Eric Lacascade, Alain Françon, Anatoli Vassiliev, Marcial di Fonzo Bo, Jan Lauwers, Éric Vignier o Joël Pommerat sí debieran ser buenos seguidores de la línea maestra que dejara escrita el fundador del festival, Jean Vilar. Los directores citados trabajan todos a partir de textos, propios o de autores más o menos célebres, pero con respeto para con la literatura y la artesanía teatral, por un oficio en el que es tan importante una inflexión de voz como un foco bien emplazado.

El artista asociado este año por los directores del festival -la pareja Hortense Archambault y Vincent Baudriller- es el coreógrafo Josef Nadj que, por un lado, presentará un espectáculo -Asobu- inspirado en la cultura japonesa y la pintura del poeta Henri Michaux y, por otro, una creación -Paso doble- a la que Nadj ha querido incorporar a Miquel Barceló. "Todo nace del deseo de Josef de entrar en uno de mis cuadros", explica el mallorquín, para quien el resultado de su aportación será muy parecido a su obra en la catedral de Mallorca. "Allí esculpo toda la superficie y una vez terminado ese trabajo, la rompemos en distintos pedazos para poder enviarlos al horno y luego reconstruir el conjunto. En Paso doble, en vez de cocer el fango, lo destruimos". Del 16 al 27 de julio, Nadj y Barceló, los dos en el escenario improvisado de la iglesia de los Célestins y con música de Alían Mahé, tejerán y destejerán, con su cuerpo y sus manos, con la ayuda del barro, una obra efímera que despierta gran curiosidad.

Al mismo tiempo, durante toda la duración del festival (hasta el día 27), Barceló expondrá en la misma iglesia de los Célestins parte de su obra reciente en cerámica al tiempo que en las salas de la Fundación Lambert presentará una serie de máscaras en terracota acompañadas de dibujos de Picasso sobre "la paradoja de un actor" y también varias pinturas de gran formato.

La asociación del húngaro Nadj a la programación 2006 incluye también el estreno de un filme que él mismo acaba de hacer sobre una de sus coreografías, así como la presencia de tres compatriotas con su obra: el poeta Otto Tolnaï, el pintor Alexandre Hollan y el músico György Szabados.

Aviñón 2006 es pues el de Nadj y Barceló pero hay que confiar en que también lo sea de una actriz -Viviane de Muynk-, de un actor -Marcial di Fonzo Bo, que dirige e interpreta tres obras de Copi-, de autores como Edward Bond y Joël Pommerat, de grandes nombres como Homero y Pushkin revisitados por Vassiliev, o Máximo Gorki dirigido por Lacascade.

Sobre el papel existe un cierto equilibrio entre artes plásticas y literatura, entre danza y teatro. Que luego sea cierto dependerá de la calidad de los montajes y los intérpretes. Lo que es seguro es que, por el bien del festival y del teatro, hay que evitar que se consume el corte entre innovación y tradición que dibujó la desgraciada edición anterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de julio de 2006