Reyes Mate resalta la vigencia de Benjamin

El autor analiza en 'Medianoche en la historia' las 'tesis' del pensador sobre el siglo XX

El filósofo Reyes Mate empezó a escribir Medianoche en la historia. Comentarios a las tesis de Walter Benjamin sobre el concepto de historia (Trotta) con la intención de traducir sus fragmentos póstumos, uno de los "análisis más lúcidos del siglo XX", salvados de los nazis gracias a los amigos del filósofo alemán. "Benjamin era un anunciador del fuego, uno de los pocos intelectuales que supieron ver en su tiempo lo que se avecinaba en Europa. Alguien que se vio a sí mismo como un trapero que recogía los desechos de la historia para leer en ellos el destino de su tiempo", aclara Reyes Mate.

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Se le han dado muchas lecturas a ese puñado de páginas escritas por el filósofo alemán en unos pocos meses, pero madurados durante cerca de 20 años. "Lo que había en ellos le parecía tan extremo que hasta él mismo se protegía de sus pensamientos", aclara Reyes Mate. Pese al tiempo que lleva trabajando sobre la obra del filósofo alemán, lo que más llama su atención es su terrible lógica y su capacidad de esperanza: "Se preguntaba atónito cómo en el siglo XX podía aparecer algo tan arcaico como el fascismo. Pero lo realmente sorprendente, a sus ojos, era que el moderno siglo XX se había construido con la lógica del fascismo", dice. "La modernidad y el siglo XX están construidos sobre el concepto de progreso, tanto la derecha como la izquierda justifican que para conseguir una mejora hay que aplastar al más débil".

No es posible separar sus experiencias políticas de su desesperada situación personal. Walter Benjamin (Berlín, 1892-Port Bou 1940) publicó poco y se le consideraba casi un escritor de circunstancias, pese a tener un enorme prestigio. Gran amigo de Brecht y de Adorno, se exilió a París desde el momento en que los nazis llegaron al poder. No llegó a conocer los campos de exterminio (se crearon después de su muerte), pero apenas salió del campo de concentración donde estuvo internado en Nevers (Francia) redactó sus fragmentos póstumos que él mismo bautizó como Tesis. Esos fragmentos constituyen el "armazón teórico" de un ingente material con el que quería hacer la radiografía del siglo XX -publicados como Libro de los pasajes -.

Poco antes de que los nazis ocuparan París confió los papeles a Georges Bataille y abandonó la ciudad con un pequeño maletín. A finales de agosto llegó a Marsella, donde el consulado americano le entrega una visa que había de llevarle a Estados Unidos. Llegar a Lisboa, de donde partía el barco que le sacaría de Europa, no era tarea fácil. Acompañado por un pequeño grupo de refugiados, cruza la frontera española el 25 de septiembre, cargado con una pesada cartera con un manuscrito que quería salvar a toda costa. En Port Bou, la policía española les impide seguir adelante y les amenaza con entregarles a la Gestapo al día siguiente. Mientras los demás dormían en una fonda, el filósofo alemán decidió envenenarse con tabletas de morfina.

El futuro

Sus críticas al progreso así como la recuperación de la memoria en la historia siguen estando de total actualidad. "La realidad es lo que hay y lo que pudo ser y quedó aplastado en el camino. La España entre 1939 y 1975 es la presencia del franquismo y la ausencia de la República. Lo que vemos es la parte victoriosa de la historia; lo que pudo ser y quedó frustrado es la posibilidad que tenemos entre las manos para crear un futuro que no sea más de lo mismo, sino algo cualitativamente nuevo".

Su idea sobre cómo construir una política sin violencia y sus críticas a la sociedad moderna donde los muertos forman parte de la política no parecen fáciles de digerir tampoco en el siglo XXI. "La política se construye sobre cadáveres. Es la lógica del progreso. Si queremos acabar con esa lógica hay que tomarse en serio a los muertos, los derechos de los caídos, las injusticias que se les hicieron".

Para Reyes Mate, la importancia actual de las víctimas y de la memoria es impensable sin Benjamin. "Hasta él, la memoria era un gesto sentimental y un asunto del tradicionalismo. Gracias a Benjamin, la memoria es una categoría interpretativa capaz de leer lo que no fue escrito, es decir, ese lado oculto del pasado que escapa a la mirada del historiador. Las víctimas han dejado de ser invisibles, el precio fatal que había que pagar por el progreso, para convertirse en la pregunta a la que cada generación tiene que responder si no quiere producir nuevas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de julio de 2006.

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