El Gobierno vasco cree "tardía" la decisión de cerrar el caladero de anchoa hasta 2007

Sáenz de Samaniego considera que la recuperación de la especie exigirá más de un año

Los arrantzales y el Gobierno vasco aguardaban con impaciencia a que la Comisión Europea decretara el cierre de la pesquería de la anchoa. Pero, llegado el momento, se despacharon con críticas. La decisión, esperada, es "a la vez tardía, habida cuenta de la negativa situación del recurso", dijo el consejero de Pesca, Gonzalo Sáenz de Samaniego, en la misma línea que los pescadores. E insuficiente. "La recuperación de la especie requerirá más de un año", añadió. El Gobierno exigirá participar en el Consejo de Pesca de diciembre, cuando se decidirá si se prolonga la veda.

La flota del Cantábrico -197 barcos y alrededor de 3.000 pescadores- y el Gobierno vasco han puesto prácticamente los mismos peros a la decisión de Bruselas de cerrar el caladero desde mediados de julio hasta finales de diciembre. Ambos creen que la moratoria, imprescindible según los científicos para la regeneración de la especie, llega con mucho retraso. "Se ha tomado la decisión tarde y mal", dijo el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Guipúzcoa, Jaime Tejedor. "El exceso de celo a la hora de proceder al cierre de la pesquería dista desde luego mucho de la carencia del mismo a la hora de la decisión de apertura el pasado diciembre", lamentó Sáenz de Samaniego. Se disponía "de informes contundentes" desde hace más de un mes para proceder al cierre y no se ha hecho, denunció.

Recuperación

La anchoa se encuentra al borde del colapso, según los últimos estudios realizados por el comité que asesora a la Unión Europea. Su biomasa es sólo de 18.640 toneladas, muy por debajo del límite de 28.000 que garantiza su supervivencia. Por eso, tanto los pescadores, como los conserveros y el Ejecutivo autónomo creen que va a ser difícil que la especie se recupere en seis meses, plazo inicialmente decretado de veda.

Será el consejo de ministros europeo el que decidirá en diciembre si mantiene o no la moratoria que afecta, además de a los pescadores españoles del Cantábrico, a los barcos pelágicos franceses, dos flotas con intereses contrapuestos. Precisamente las distintas partes afectadas creen que las presiones políticas derivadas de esta cuestión fueron las que motivaron que Bruselas ordenara a finales de 2005 reabrir el caladero para marzo, tras ocho meses de veda. "El resultado está a la vista", afirma Jon Larrozeta, secretario de la Asociación Norpesco, que agrupa a 11 conserveras vascas. "Nosotros somos partidarios del cierre de la pesquería por el tiempo que dictaminen los científicos. Es lo que a la larga nos puede beneficiar a todos". Como él opinan Tejedor y el presidente de los pescadores vizcaínos, Iñaki Zabaleta. "Si hay que sacrificarse un par de años, nos sacrificaremos; si se propone un Total Admisible de Capturas (TAC) cero, que sea un TAC cero. Que se recupere de una vez la anchoa o si no, vamos a arrasarla de una vez y acabar con la especie".

El Gobierno vasco está con los arrantzales. Considera que la pesquería debería permanecer cerrada hasta que haya signos evidentes de su recuperación, dejando de lado otros intereses que "el Ministerio antepuso" en diciembre de 2005 al de la gestión racional del recurso. "Vemos difícil que esto se produzca para enero de 2007. Esa recuperación, de darse, necesitará un plazo superior a un sólo año", manifestó Saenz de Samaniego. Los biólogos de la Fundación Azti así lo creen y lo expresaron ayer por boca de Lorenzo Motos, director de la Unidad de Investigación Marina. La anchoa "sí puede recuperarse, pero estamos haciendo todo, desde el punto de vista de gestión, para que no lo haga", dijo. Hay que parar la actividad hasta que se vea que se ha recuperado el stock y eso llevará un periodo no menor de un año".

El Ejecutivo no está dispuesto a seguir tropezando con la piedra "del cortoplacismo, de la visión miope de la pesca, de la política pesquera de despacho y lejana de la realidad sectorial y del consejo científico". Y así se lo trasladará al comisario europeo del ramo, Joe Borg, este mismo mes. Exigirá además su presencia en la reunión del Consejo de Pesca de diciembre, "porque ya va siendo hora de que el Gobierno vasco esté presente en la discusión de uno de los temas que más le afectan".

La consejería aboga por establecer un modelo de gestión racional de esta pesquería. Y ya se ha puesto manos a la obra para poder diseñarlo. Promoverá a través de Azti un proyecto multidisciplinar sobre la ecología de esta especie, con la colaboración de las otras comunidades cantábricas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 04 de julio de 2006.