Japón busca apoyo para reanudar la caza comercial de ballenas

70 países inician la reunión de la comisión que decide sobre la caza

Japón confía en reunir apoyo mayoritario para reanudar la caza comercial de ballenas durante la 58ª reunión anual plenaria de la Comisión Ballenera Internacional, que comenzó el viernes en la isla caribeña de St.Kitts y Nevis y que se prolongará hasta el próximo 20 de junio. Este país dejó de cazar ballenas con fines comerciales tras la moratoria establecida en 1986, pero sí las captura para proyectos científicos.

La atención de la sesión se centra en si los partidarios de la caza comercial de estos cetáceos, que apoyan los intereses de Japón, se impondrán por mayoría a los contrarios.

Los cálculos más optimistas del Gobierno nipón señalan que 36 países de los 70 miembros serán favorables a la postura japonesa frente a 33 países en contra. Estas cifras no son definitivas dado que algunos países no han enviado a sus representantes a la reunión y otros no han pagado sus cuotas, por lo que carecen de derecho a voto.

Japón dejó de cazar con fines comerciales esos animales, lo mayores del mundo, en línea con la moratoria establecida por la Comisión que entró en vigor en 1986, pero ha seguido con esta práctica desde entonces por motivos que asegura son científicos.

La flota nipona regresó en 2005 a Japón con 850 ejemplares de ballena minke -con nueve metros de largo, el más pequeño del Antártico-, y 10 ballenas fin -las más pesadas tras la ballena azul-. Tokio planea comenzar a cazar pronto ballenas jorobadas, de más de 15 metros de longitud.

Sufragio secreto

A pesar de que para derogar la moratoria internacional se requiere obtener el apoyo del 75% de los votos, las autoridades japonesas creen que al menos lograrán reunir mayoría simple para adoptar decisiones relevantes que conduzcan finalmente al levantamiento de la prohibición. Una de ellas es que el sufragio sea secreto, frente a la práctica actual de que cada país declare públicamente su posición.

Si Japón sale triunfante en este tema, los países que no se atreven a revelar que le respaldan para evitar que su actitud sea motivo de escándalo, se sentirán libres de tomar sus decisiones.

La mayoría simple, que Japón espera lograr, serviría para decidir la expulsión de incómodos observadores internacionales para las flotas balleneras -el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en sus siglas en inglés) y Greenpeace-, y para aumentar las capturas científicas.

Otras metas de Japón es que sea suprimido el Comité de Conservación, creado para preservar la existencia de las ballenas.

Los que votaron en 2005 a favor de reanudar las capturas fueron Benin, Belice, Camerún, Camboya, Costa de Marfil, Dinamarca, Dominica, Gabón, Guinea Conakry, Guatemala, Kiribati, islas Marshall, Mauritania, Marruecos, Nicaragua, Rusia, Senegal, islas Salomón y Surinam.

Una ballena mink capturada por un barco ballenero japonés en 2000.
Una ballena mink capturada por un barco ballenero japonés en 2000.GREENPEACE

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 16 de junio de 2006.

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