El asteroide Itokawa tiene una estructura poco compacta

A diferencia de otros asteroides, que parecen ser grandes pedazos de roca, el Itokawa tiene una estructura de material suelto, como si fuera un montón de escombros en órbita del Sol. Ésta es la conclusión a la que han llegado los científicos que han analizado las fotografías y los datos tomados del asteroide por la nave espacial japonesa Hayabusa, que se aproximó al Itokawa el pasado otoño en una de las más accidentadas misiones de exploración planetaria que se han realizado.

La sonda automática incluso descendió hasta la superficie del Itokawa, con el objetivo de tomar muestras del suelo allí para traerlas a la Tierra. Una cadena de problemas técnicos -comunicaciones interrumpidas, pérdida de combustible, agotamiento de las baterías, etcétera- complicaron enormemente la misión y no se sabe si logró recoger algunos gramos de material allí o no. Pese a ello, la Agencia Aeroespacial de Japón no ha perdido la esperanza de que su nave, que fue lanzada al espacio en 2003, regrese a la Tierra en 2010.

De momento, los científicos han podido analizar la rica colección de fotografías y datos tomados por los instrumentos de la nave y presentan sus conclusiones hoy en siete artículos de la revista Science. El Itokawa, que mide unos 500 metros de largo, tiene forma de nutria, con una parte central y una protuberancia como si fuera la cabeza del animal. Su composición es una mezcla de olivina y piroxeno, con algo de plagiocasa y hierro, seguramente. Ese cuerpo es uno de los llamados asteroides cercanos a la Tierra, pero no supone ninguna amenaza de impacto con el planeta; en concreto, se trata de un asteroide de tipo S.

"Los resultados obtenidos de Itokawa marcan un buen punto de referencia para este tipo de asteroides. Podemos afirmar que hemos visto imágenes reales del tipo de asteroides más corriente en la región próxima a la tierra", comenta Akira Fujiwara, líder científico de la misión.

La estructura del Itokawa ha llamado la atención de los especialistas. Los datos enviados por la nave indican que se trata de un material extremadamente poroso y suelto y la superficie muestra escasos cráteres de impacto. El terreno es en parte rugoso, pero hay zonas lisas muy uniformes, como mares de fina arena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de junio de 2006.

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