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Fracasa la reunión de los cinco grandes en Nueva York

La cena que reunió en la madrugada de ayer en Nueva York a los ministros de Exteriores de EE UU, Francia, Reino Unido, Rusia y China -los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad- más Alemania, para abordar el contencioso del programa nuclear iraní, terminó igual que empezó: en medio de una gran división. Washington sigue presionando para que el Consejo de Seguridad sancione a Teherán si persiste en su negativa a suspender su plan atómico. Pekín advierte, entre tanto, del riesgo de que la situación se vaya de control si se presiona en exceso.

Era la tercera reunión ministerial de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y Alemania desde enero. Los seis países, después de tres horas de discusión, no ocultan su preocupación por la actitud iraní y están de acuerdo en que se exija la suspensión de todas las actividades nucleares sensibles. El problema está en cómo se da forma a esa acción en una resolución.

El objetivo de París, Londres y Washington de aprobar un texto vinculante esta misma semana se esfuma, porque Moscú y Pekín se niegan a aceptar que se base en el capítulo séptimo de la Carta, que abre la vía sancionadora. El ministro francés de Exteriores, Philippe Douste-Blazy, dijo tras la cena en el hotel Waldorf Astoria que se ha encargado a los diplomáticos que trabajen sobre un texto que permita descargar toda la responsabilidad sobre Irán, siguiendo la política del palo y la zanahoria.

"Si adoptan una actitud abierta, entonces tendrán los beneficios de un paquete ambicioso en el ámbito de la energía nuclear civil, comercial y tecnológica. Si se mantienen firmes, adoptaremos medidas disuasorias", dijo. Francia, que actúa con el Reino Unido como patrocinadora del texto, tiene previsto presentar enmiendas al borrador durante los próximos días para intentar resolver las cuestiones que les enfrentan a Moscú y Pekín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006