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Los Reyes inauguran la fachada ideada por Moneo para completar el Banco de España

Una exposición conmemora el 150º aniversario de la fundación de la entidad bancaria

Los Reyes inauguraron ayer el último paño de la fachada del edificio del Banco de España, en la madrileña calle de Alcalá, que cierra el perímetro de la gran manzana sobre la cual se asienta desde 1891. Inauguraron, además, una exposición conmemorativa del 150º aniversario de la fundación de la entidad bancaria, que figura entre las de más veteranía de Europa y cuyos orígenes se remontan al Banco de San Carlos, en 1782.

La nueva ala, en vértice achaflanado de 950 metros cuadrados de fachada y ocho plantas, es obra del arquitecto navarro Rafael Moneo y se atiene a las pautas tectónicas y ornamentales del edificio original de Eduardo Adaro y Severiano Sáinz de la Lastra, ampliado por José Yárnoz en 1927. Han sido empleadas 160 toneladas de granito gris de Alpedrete, caliza extremeña de Alconera, piedra de Almorqui y 270 metros cúbicos de mármol de Carrara, para los medallones y báculos mercurianos que jalonan la fachada. En su interior alberga, además, dos grandes salas que acogerán dos reuniones, la de los presidentes de los bancos centrales europeos, el 8 de junio, y la de dirigentes de entidades bancarias estatales de todo el mundo, en la siguiente jornada, respectivamente.

Acompañaban a los Reyes la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; la ministra de la Vivienda, María Antonia Trujillo; el anfitrión y gobernador del banco, Jaime Caruana, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, con quien el Rey, durante su recorrido por el interior del recinto, mantuvo un aparte apenas a unos metros de distancia de la fachada del Banco de España que da al paseo del Prado, escenario estos días de una polémica a propósito del plan municipal para transformarlo.

De 1856 a la democracia

La exposición conmemorativa recorre la historia del banco estatal narrada sucintamente con documentos, monedas, billetes, títulos y lienzos de maestros como Goya, Casas, Madrazo o Sorolla, más algunos objetos suntuarios. El relato se despliega en cinco salas, que detallan su trayectoria: desde el origen en 1856, fruto de la secuencia de fusiones entre el banco de San Carlos, el de San Fernando y el de Isabel II; la adquisición de entidad semiestatal -no fue plenamente nacionalizado hasta 1964- tras su conversión en banco emisor y la unificación monetaria con la peseta; el desarrollo durante la Restauración y su consolidación en la República, su escisión en la Guerra Civil y, como colofón, la etapa democrática.

Una saleta incluye testimonios de la etapa franquista, con un busto marmóreo del general ferrolano que data de 1940, así como un lingote de oro, de 12 kilogramos, troquelado por una firma londinense. Entre otras joyas exhibidas figura una moneda áurea de Amadeo de Saboya, propiedad del Banco de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006