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Nacer con VIH

Terapia de grupo para convivir con un huésped al que nadie invitó

Los adolescentes con VIH aprenden con psicólogos a afrontar los prejuicios sociales

Es sábado por la mañana. A una sala de la asociación Apoyo Positivo de Madrid acuden a terapia de grupo tres niños con VIH, de 12 a 14 años. Todos con un aspecto físico estupendo. Como cada mes, dos psicólogos, Inma Giménez y Blas León, les hablan de alguno de los temas que los chicos han elegido previamente. Por ejemplo, "cómo decir a un amigo que tienes VIH", "los medicamentos" o "cómo ligar". Hoy se habla de sexualidad. De métodos anticonceptivos y de prevención de enfermedades de transmisión sexual.

Rafa y Víctor, antes de la sesión, explican cómo han convivido durante estos años con el virus. Víctor, un chico muy guapo, delgado y fibroso, no toma medicación y nunca le ha contado a ningún amigo que tiene el VIH. Es el único infectado de varios hermanos, hijos de madre seropositiva. Rafa, moreno y fuerte, sí lo ha contado, pero sólo a una persona en quien confía. Como nadie lo sabe, no se han sentido rechazados. Pero tampoco han podido compartir sus dudas y experiencias. Por eso la terapia de hoy es útil. "A mí me ayuda ver cómo otros solucionan las cosas que me pasan a mí también", reflexiona Víctor.

Se enteraron hace poco de que eran seropositivos. A los dos se lo dijo su padre. Hasta ese momento, no sabían lo que era el VIH. Su salud ha sido y es perfecta. Para terminar, lanzan un mensaje:

- Le pediría a la gente que se informe sobre el virus. Que ya no es como antes, que moría mucha gente.

- Que se den cuenta de que tener VIH no es tan grave, que no es lo mismo que el sida y que no los vamos contagiar así como así. Pueden estar tranquilos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de mayo de 2006