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Marías alaba el humor de Mendoza y repasa los enigmas de su narrativa

El escritor catalán presenta en Madrid su novela 'Mauricio o las elecciones primarias'

"Eduardo Mendoza abrió con su primera novela [La verdad sobre el caso Savolta] una senda en la narrativa española. Dignificó el humor, exploró en nuevas técnicas narrativas y en géneros subestimados. Creó un territorio imaginario de Barcelona que todavía perdura". Con estas palabras, el escritor Javier Marías inició ayer la presentación del escritor catalán en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid, donde ante más de un centenar de personas ambos conversaron sobre la última novela de Mendoza, Mauricio o las elecciones primarias (Seix Barral).

La presentación del libro de Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) forma parte del ciclo Literatura en persona, que organiza el Centro Cultural Blanquerna y que pretende establecer puntos de encuentro entre escritores catalanes y del resto de España. Entre los asistentes se encontraban los escritores Pere Gimferrer y Juan José Millás.

Las intervenciones de Marías y Mendoza, que hicieron gala de su particular sentido del humor, cautivaron a los presentes. "Mendoza es el autor con más gracia de la literatura española de los últimos 30 años", dijo Marías. Afirmación que provocó cierta cara de sorpresa en el autor catalán.

Marías reconoció tener "especial debilidad por la novela que ha ido construyendo Mendoza a lo largo de los últimos 30 años. Todas ellas son enigmáticas porque parece que las cosas no se cuentan y podían haberse contado y, sin embargo, están ahí. Dejan huella en la memoria y me han hecho reír en el acto de leer". El escritor madrileño realizó una exhaustiva descripción de la persona de Mendoza. "Agradable, educada, con un punto de ironía casi imposible de percibir, por lo educado que es. Muy enigmático, porque a la vez que está, parece no estar allí donde uno lo ve". Una vez que Marías analizó la figura y la narrativa de Mendoza, utilizó una reciente entrevista que había leído en una publicación mensual en la que le sorprendió al menos una de las respuestas que daba Mendoza sobre los políticos que le caían mal. "Primero citó a Berlusconi y luego a Bush, hasta ahí todo entendible; pero lo que no he conseguido explicarme es por qué le caen mal los políticos chinos". No hubo medias tintas en la respuesta, ni pensó en los nuevos mercados asiáticos. Fue contundente en su afirmación. "Visto uno, vistos todos, y me caen mal. Los chinos son muy lacónicos". La respuesta provocó cierta sonrisa en Marías.

Hablaron del oficio de escritor y fue entonces cuando Mendoza explicó que "en este trabajo, cuanto más avanzas, no adquieres más sabiduría y vas perdiendo frescura. Creo que seguimos escribiendo para ver si conseguimos entender por qué un día nos pusimos a escribir". La primera novela de Marías (Los dominios del lobo) se publicó hace 35 años y la primera de Mendoza hace 31. Ambos escritores centraron el resto de su intervención en la última novela de Mendoza, Mauricio o las elecciones primarias.

El escritor sitúa la novela en la Barcelona posterior a la transición, entre las segundas elecciones autonómicas que gana Jordi Pujol y la designación de la ciudad como sede olímpica. A través de Mauricio, un dentista con ideales pero sin carácter, que comparte protagonismo en la obra con otros dos personajes, Mendoza describe un país y unas gentes.

"¿Tendrá continuación?", preguntó Marías. "No tengo ni idea. Inicialmente, pensé que podía ser una trilogía, que la historia podía ir contándola de forma fragmentada, quería continuar con los mismos personajes, aunque algunos mueran, pero ahora realmente no sé qué hacer. Lo meditaré y ya veremos", sentenció Mendoza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de mayo de 2006