Microsoft acusa a Bruselas de pretender que desvele sus secretos a precio de saldo

Microsoft acusó ayer a la Comisión Europea de pedirle que entregue sus secretos comerciales a precio de saldo en una sesión cargada de intervenciones muy técnicas ante los 13 jueces de la Gran Sala del Tribunal europeo de Justicia con sede en Luxemburgo. Bruselas respondió que lo único que pretende es que otras empresas dispongan de la suficiente información como para poder competir.

Fue el punto final a una vista que ha levantado una enorme expectación, que según las partes determinará las reglas del mercado tecnológico y en la que los jueces se han mostrado especialmente incisivos en sus preguntas con el Ejecutivo comunitario. Éste sancionó a Microsoft en marzo de 2004 por abuso de posición dominante. La empresa cuyo software utilizan el 95% de los ordenadores del planeta recurrió la decisión de Bruselas y ha tratado esta semana de demostrar a la justicia que sus prácticas comerciales no violan las leyes de competencia. Desde ambas partes aseguran que las intervenciones de los magistrados son poco indicativas del contenido final de la sentencia, que en cualquier caso no se conocerá como pronto hasta el año que viene.

Multa récord

Ayer, la Comisión Europea y Microsoft se tiraron los trastos a la cabeza a cuenta de la multa récord de 497 millones de euros que Bruselas impuso a Microsoft en 2004, y que la empresa de Remond pagó y ahora recurre. Ian Forrester, uno de los abogados que defienden a la empresa informática, acusó a la Comisión de haber impuesto la sanción sin base jurídica y sólo para enviar una señal a la opinión pública. "La multa más grande de la historia que escribiría los más grandes titulares", dijo.

Por parte de la Comisión, el abogado Anthony Whelan defendió que se trata de una sanción proporcionada al tamaño de la empresa y al daño causado. Para justificarlo, ofreció cifras elocuentes: la multa es sensiblemente inferior a los más de 2.000 millones que Microsoft ha empleado en llegar a acuerdos económicos con demandantes como Sun Mycrosystem, RealNetworks o Novell. "La multa representa tan sólo un 1,62% de los beneficios que Microsoft obtiene en un mes", apuntó.

Las partes no se atrevieron ayer a hacer pronósticos sobre el resultado de la audiencia. Para la Comisión, el duro interrogatorio al que les han sometido los jueces no significa nada, y recuerdan la vista en 2004 sobre la suspensión de las medidas cautelares impuestas a Microsoft, donde los jueces dieron la razón a Bruselas después de haberse mostrado muy duros.

Desde las filas de Microsoft se mostraron convencidos de que los jueces han entendido las sus argumentos y estimaron que las cuestiones técnicas serán sólo el telón de fondo de una decisión que dependerá en gran medida del análisis económico y político resultante de la posición dominante que ostenta la empresa de Redmond.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 28 de abril de 2006.

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