Crítica:Crítica
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Policiaco clásico

Al igual que ocurre con los asesinos en serie, cuyos métodos se han hecho cada vez más barrocos y presuntamente más originales a fuerza de tener que superar la imaginación de los colegas guionistas, el cine de atraco a mano armada va también camino de un abigarramiento excesivo, tanto en sus formas como en sus motivaciones. Así, el novel Russell Gewirtz ha compuesto en Plan oculto un guión, ambientado en el atraco a un gran banco de un Nueva York multirracial, que sorprende tanto por su complicadísima metodología criminal como por lo peregrino de su pretexto. Eso sí, muy bien dirigido por Spike Lee e interpretado por un puñado de pesos pesados del Hollywood de hoy, el filme es un perfecto ejemplar de la especie del entretenimiento puro y duro.

PLAN OCULTO

Dirección: Spike Lee. Intérpretes: Denzel Washington, Clive Owen, Jodie Foster, Christopher Plummer. Género: policiaco. EE UU, 2006. Duración: 129 minutos.

Segunda película realizada previo encargo por Lee, Plan oculto no contiene, sin embargo, la profundidad de su anterior obra, la magnífica La última noche, donde, a pesar de tratarse de un material ajeno, el director afroamericano supo convertirlo en verdadero cine de autor. Como The Libertine, que también se estrena hoy, la cinta comienza con un primer plano del protagonista mirando a cámara y explicando su particular filosofía de vida: es el ladrón Clive Owen, que a partir de ahí va a mantener un entretenido y atractivo duelo interpretativo con el policía Denzel Washington, un combate del que sólo sale ganando el espectador.

El guión, además, se apoya en una atrayente estructura a través de la cual, sobre el hecho central del atraco, se insertan secuencias posteriores en el tiempo, en las que la policía interroga a todos y cada uno de los 40 rehenes, entre los cuales podrían estar los atracadores. Es decir, se da información adicional al espectador, que de momento no puede analizar, como puro elemento de suspense.

La sorpresa sobre el móvil de los atracadores puede resultar un tanto decepcionante, pero desde luego es eficaz. En cambio, lo que no es tan eficiente es la forma en la que se resuelven algunos aspectos colaterales del robo, tales como la salida de los rehenes, el escondite o la entrega del diamante. Espectaculares, sí, pero quizá poco creíbles. Estamos por tanto ante un policiaco clásico, elaboradísimo y por momentos sorprendente, que tiene la virtud de lo insólito y el defecto de no aguantar un repaso exhaustivo de sus claves al final de la película.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de abril de 2006.

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