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Aviso a Hamás

Los ministros de Exteriores de la Unión Europea sancionarán hoy y matizarán la decisión de la Comisión Europea de suspender su ayuda económica directa al Gobierno palestino; no así la humanitaria, que previsiblemente se acrecentará. La medida, adoptada también por Estados Unidos y destinada a atemperar la actitud de Hamás hacia Israel, supone un serio aviso para los radicales islamistas en el poder. Y viene a coincidir con una grave escalada de los enfrentamientos en Gaza, que hasta ayer había dejado casi una veintena de muertos palestinos.

Europa intenta ser coherente con las condiciones que impuso a Hamás, a finales de marzo, para mantener su decisiva contribución financiera, alrededor de 500 millones de euros anuales. Exige al nuevo Gobierno palestino el reconocimiento de Israel, la renuncia a la violencia y el respeto de los acuerdos de Oslo. La Autoridad Palestina sobrevive en buena medida por el apoyo internacional, y aunque el corte decretado por la UE no afectará presumiblemente a capítulos como los sueldos de médicos o profesores, golpea de lleno una economía ya quebrada. Pero los integristas palestinos se han limitado desde su llegada al poder a declaraciones ambiguas en las que no se atisba ningún cambio de rumbo, y su primer ministro, Ismail Haniya, ya ha llamado chantaje a la actitud de la UE y Washington y descartado plegarse a sus presiones combinadas.

Todo sugiere que Hamás se volverá hacia Irán y los regímenes árabes más afines para pagar las facturas inmediatas, lo que inevitablemente acarreará un peaje político contrario a los intereses occidentales.

El castigo económico se produce con el telón de fondo de las graves disensiones entre los palestinos -entre el menguante presidente de la AP, Mahmud Abbas, y el Gobierno de Hamás- y un alarmante aumento de los enfrentamientos con los israelíes. El continuado bombardeo desde Gaza con rudimentarios cohetes ha encontrado una enérgica respuesta artillera israelí, que ha matado a 16 palestinos desde el viernes. Ayer, mientras el Gabinete israelí decidía nuevas medidas para acorralar a Hamás, el Gobierno palestino se reunía urgentemente para tratar de la sangrienta escalada.

En este contexto cada vez más degradado resulta evidente que Europa no debe circunscribirse a las sanciones económicas como único medio de presión. Hay que evitar a toda costa que aquéllas se conviertan en castigo directo contra un pueblo que en algunas de sus capas ya está al borde del hambre -Gaza comienza a ser en su conjunto un desastre humanitario-. Y resulta imprescindible una doble ofensiva diplomática: sobre Israel, para intentar vencer su dogmática intransigencia; y sobre los propios palestinos, para achicar el foso entre el moderado Abbas y el Gobierno de los islamistas. Un principio de acuerdo entre ellos es imprescindible para reanudar el diálogo con Israel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 09 de abril de 2006.

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