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Los parlamentarios con 11 años de mandato tendrán pensión máxima

Diputados y senadores serán indemnizados al abandonar las Cortes

Los diputados y senadores que hayan alcanzado los 11 años de mandato tendrán garantizado el cobro de la pensión máxima. Para los ciudadanos comunes es necesario cotizar 35 años y los últimos 15 con la base máxima. Los parlamentarios que no cumplan este requisito común recibirán de las Cortes un extra hasta completar su pensión para igualarla con la máxima, según lo acordado por las Cortes.

Las mesas del Congreso y el Senado se reunieron conjuntamente el lunes para tratar una serie de asuntos, entre ellos la propuesta de las pensiones, pactada entre los dos grupos principales, PP y PSOE. No se tomó una decisión definitiva, sólo se acordó crear un grupo de trabajo, pero todos apoyaron, según varios de los presentes, el documento que viene del Congreso y propone, entre otras cosas, que las Cortes garanticen que todos los diputados y senadores con 11 años de mandato puedan cobrar la pensión máxima, situada en 2.232,54 euros para 2006. Los parlamentarios con más de siete años de mandato tendrán garantizado el 80% de esa cuantía, y con más de 10, el 90%.

Se busca con ello, según el documento, "situar a los parlamentarios españoles en un nivel equiparable a la media de los países de nuestro entorno". Los diputados españoles, como recuerdan fuentes de la mesa, están entre los europeos que reciben salarios más bajos y tienen menos beneficios.

Iniciativas polémicas

Sin embargo, iniciativas similares en Parlamentos autónomos han generado una intensa polémica por el agravio que supone para el resto de los ciudadanos, que tienen que cumplir unos requisitos muy estrictos para acceder a la pensión máxima.

En febrero de 2002, la Cámara del País Vasco anuló la garantía de pensiones máximas que había establecido para todos los diputados que hubieran cumplido una legislatura. Lo hizo tras una polémica protagonizada por el PP, que rechazó ese privilegio. En la Asamblea de Madrid, la derecha, por el contrario, promovió la iniciativa, y fue Izquierda Unida quien se mostró más crítica. Algunos ex diputados, como la socialista Elena Vázquez, anunciaron su decisión de renunciar a ese complemento para garantizar la pensión máxima.

La iniciativa en las Cortes ha surgido de un acuerdo entre los dos principales grupos parlamentarios, PP y PSOE, al que nadie se ha opuesto aún públicamente. El pacto se ha ido trenzando durante los últimos 11 meses en la Cámara baja, presidida por el socialista Manuel Marín. Sin embargo, nadie se atreve aún a dar el paso definitivo de aprobación y por eso el lunes simplemente se acordó crear un grupo de trabajo, en el que estarán los senadores José Manuel Barquero (PP) y Juan Barranco (PSOE) y los diputados Javier Barrero (PSOE) y Ana María Madrazo (PP), para concretar los aspectos técnicos, siempre sobre la base del acuerdo alcanzado.

Además del apoyo para alcanzar la pensión máxima, las Cortes promueven una indemnización para todos los diputados y senadores que dejen su escaño, bien porque no salgan reelegidos o porque su partido deje de contar con ellos, una especie de prestación de desempleo. La propuesta incluye una indemnización cuando se disuelvan las cámaras, para cubrir los meses en los que no tienen asignación, y otra, mucho más significativa, que se calcula como una mensualidad por cada año de mandato, hasta un máximo de 24 meses, cuando dejen de ser parlamentarios definitivamente. Esta indemnización no valdrá para los parlamentarios que dejen las Cortes para desempeñar otro cargo público o hayan estado menos de dos años de mandato.

Por último, las Cortes también promueven un plan de pensiones para todos los parlamentarios. Lo que se ha pactado de momento es que las dos cámaras aportarán el 10% de la asignación constitucional de los parlamentarios a un plan de pensiones.

Plenos a las ocho

Manuel Marín, el presidente del Congreso, está empeñado en llevar los horarios europeos a la Cámara baja. Durante muchos años, este diputado trabajó en las instituciones europeas y está convencido de que es necesario reformar los horarios españoles para poder conciliar mejor la vida familiar y laboral. Y pretende que el Congreso sea el primero en dar ejemplo. Por eso tiene intenciones de adelantar los plenos para evitar que los diputados acaben su trabajo, como suele suceder los martes, por ejemplo, pasadas las diez de la noche. De momento, y como prueba, el pleno del jueves de la semana próxima, 6 de abril, comenzará a las ocho de la mañana, en vez de a las 9.30 como es habitual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de marzo de 2006

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