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Entrevista:WULF BERNOTAT | Presidente de E.ON | La reordenación del sector energético

"No podíamos imaginar que la política se metiese con tanta fuerza en el mercado"

Wulf Bernotat, de 57 años, presidente del consorcio alemán E.ON, que trata de hacerse con la propiedad de Endesa, reconoce que no esperaba una reacción tan fuerte en contra por parte del Gobierno español. Bernotat, que recibió a EL PAÍS en su despacho en la sede central de E.ON en Düsseldorf, asegura que no tienen prisa y confían en llevar a buen puerto la OPA sobre Endesa.

Pregunta. Ha pasado un mes desde la OPA de E.ON por Endesa. ¿Podría hacer un balance de la situación?

Respuesta. El proceso transcurre por los cauces que marca la ley. Presentamos nuestra oferta ante la CNMV [Comisión Nacional del Mercado de Valores] y después vino la reacción política en España. Hemos informado de nuestro proyecto a Bruselas y vamos a seguir con la CNE

"Podemos esperar lo que dure. No tenemos prisa. (...) No necesitamos ninguna ayuda" de Bruselas

"Somos una empresa que cotiza en Bolsa. Era necesario mantener la transacción en secreto hasta el final"

"No deseamos enfrentarnos con el Gobierno. ¿Por qué iba a haber un interés político en perjudicarnos?"

"No comparto el argumento de la importancia estratégica del mercado energético"

[Comisión Nacional de Energía]. La pasada semana tuvimos la primera entrevista sobre cuestiones jurídicas y formalidades, porque no hay mucha experiencia en este campo ya que se cambió la ley hace muy poco. Queremos saber qué se espera de nosotros. Esa conversación nos ha aclarado las pautas a seguir y estamos preparando el procedimiento.

P. ¿Tiene una idea de cuánto puede durar?

R. Es difícil de calcular. El procedimiento ante la CNE puede prolongarse si se plantean nuevas preguntas. Una vez presentada nuestra pretensión, transcurre un plazo de un mes, pero si la CNE tiene preguntas, se para el proceso y se prolonga el plazo. Depende de las preguntas que nos planteen y de las respuestas. Por eso no se puede prever la duración.

P. ¿Cuánto pueden esperar?

R. Podemos esperar lo que dure. No tenemos prisa.

P. Las cosas parecen marchar bien para ustedes en Bruselas.

R. En Bruselas hay dos aspectos. El del control de la fusión, que corresponde a Bruselas y han dicho que ellos son los competentes y esa competencia no está en España. El otro aspecto es el del comisario de Mercado Interior, Charlie McCreevy, que tiene que velar por la libre circulación de capitales y asegurar que empresas como E.ON se puedan establecer en España o en otros países. Esto depende de él. Ha dirigido una pregunta al Gobierno español y ahora espera una respuesta. Tras ese examen decidirá si actúa o no contra el Gobierno español.

P. ¿Esperan ustedes ayuda de Bruselas?

R. No necesitamos ninguna ayuda. No se trata de una petición de ayuda. Bruselas examina por propia iniciativa. Lo han hecho por sí mismos y hacen lo que tienen que hacer según la ley: estudiar el caso. Naturalmente, el resultado de ese examen puede ser útil para nosotros. Tenemos que esperar.

P. ¿Calcularon ustedes que habría una resistencia tan fuerte por parte del Gobierno español?

R. No con esa fuerza. No nos podíamos imaginar que la política se metiera de una manera tan fuerte en una operación de mercado. Partimos de la base de que se trata de una transacción de mercado y de que al final de ese proceso los accionistas deciden qué oferta aceptan, si aceptan alguna. En este sentido, nos sorprendió algo la reacción política. Quizás el Gobierno español también se sorprendió de que alguien se presentase con una oferta con la que no contaban.

P. ¿No fue un error suyo no haber sondeado antes? La noticia llegó por una llamada de la canciller Merkel a Zapatero.

R. No se podía debido al procedimiento. Teníamos que tener mucho cuidado en mantener el secreto durante toda la transacción. Nosotros somos una empresa que cotiza en Bolsa, igual que Endesa, y ambas cotizan en Nueva York. Había que tener mucho cuidado con las informaciones para que el mercado no tuviese conocimiento, con la consiguiente reacción de la cotización. Era necesario mantener la transacción en secreto hasta el final. La noche de la víspera se informó al presidente del Gobierno español de nuestras intenciones.

P. Cuando lanzaron la OPA, un comentario editorial del Financial Times Deutschland escribió que E.ON se había metido en un nido de avispas. ¿Lo sabían?

R. Sabíamos que el Gobierno español apoya a Gas Natural. Dijeron en público que querían apoyar la creación de un campeón nacional. Sabíamos que había elementos de política interna. Si se trata de un nido de avispas, es una definición que depende del gusto de cada uno. Yo no lo calificaría así. Es un tema de política interna y esa calificación es periodística, para llamar la atención.

P. Si se sigue la cultura empresarial de E.ON, se advierte que ustedes trabajan cerca de los Gobiernos...

R. No.

P. Bueno, si pienso en el ministro de Economía Müller, el secretario de Estado Tacke, el ex canciller Schröder... Todos aterrizan en E.ON o en sus filiales. No se puede decir que ustedes trabajen contra el Gobierno.

R. Trabajar contra un Gobierno no tiene mucho sentido. Esos detalles siempre se acentuaron demasiado, pero deducir de ello que estamos especialmente cerca del Gobierno me parece un error. Trabajamos en un negocio que por su naturaleza tiene relaciones con la política, la federal, la de los Estados federados o la de los ayuntamientos. Suministramos energía, un producto esencial para la gente. Hay regulaciones y un interés del Estado de que ese abastecimiento funcione bien. Esto no quiere decir que trabajemos cerca de un Gobierno.

P. Usted lo acaba de decir: no se puede trabajar contra el Gobierno en un sector estratégico y regulado.

R. Ya sé adónde quiere ir, pero no es asunto mío, de verdad. No se trata de trabajar contra el Gobierno, sino de trabajar en un marco establecido. El Gobierno fija el marco en la mayoría de los países donde trabajamos y tenemos que movernos en ese marco. Podemos hablar con los reguladores y los Gobiernos que están detrás sobre temas determinados, sobre la renovación o la mezcla de energías necesaria para asegurar el abastecimiento. De esos temas se intercambian opiniones y se habla con el Gobierno para ver lo que interesa al país. Nosotros trabajamos en 25 países. Si fuera tan importante lo que se hace en cada lugar, no podríamos trabajar en esos países. E.ON está fuertemente representada allí y cumplimos las mismas tareas que en Alemania: asegurar el abastecimiento de nuestros clientes. No comparto el argumento de la importancia estratégica del mercado energético.

P. ¿No teme que le hagan la vida imposible si se impone su OPA?

R. No tenemos ningún deseo de enfrentarnos con el Gobierno si tenemos éxito en la operación. No veo por qué lo íbamos a hacer. Trabajamos en 25 países y nos llevamos bien con los Gobiernos, y no puedo pensar por qué en España tiene que ser de otra manera. Yo espero que el Gobierno español también lo vea así. No se trata de mantener la disputa, sino de trabajar juntos de forma razonable, como lo hacemos con otros Gobiernos.

P. Se les puede causar mucho daño; por ejemplo, si no les permiten subir las tarifas.

R. Pero ¿por qué nos iban a querer dañar? Queremos dar un buen servicio a los clientes españoles. ¿Por qué iba a haber un interés político en perjudicarnos?

P. ¿Ustedes pueden prometer que los precios de la electricidad no subirán por encima de los del coste de la vida?

R. Esto es un tema que compete al organismo regulador. No cambia nada. Endesa sigue siendo una empresa española como Iberdrola, Fenosa y las otras. Todas están vinculadas al sistema de la regulación de precios en España. Hasta que eso cambie, el Estado tiene el control sobre los precios. Aunque quisiéramos, que no lo queremos, todo sigue como hasta ahora.

P. Las fusiones suelen ir relacionadas con despidos.

R. Hemos dicho muy claro que no nos lo proponemos más allá de lo que ya está planeado. Endesa hoy día tiene planeada una reestructuración. Nuestra adquisición no lleva aparejada ningún cambio de esa situación.

P. Para la operación, ustedes fundaron una nueva sociedad con 25.000 euros para comprar una empresa por 29.000 millones. Incluso el notario expresó sus objeciones.

R. Eso es un completo disparate. Lo que se discute, lo digo de una forma drástica, es un completo disparate, un completo disparate. Primero presentamos nuestra oferta ante la CNMV y se aprobó, porque se reconoció que esa sociedad es solamente un vehículo detrás del que está E.ON al 100%. Asumimos la completa garantía de que esa sociedad, para desarrollar el proyecto, tiene detrás toda la fuerza financiera de E.ON; también los créditos bancarios y las garantías que tuvimos que mostrar ante la CNMV sobre 29.000 millones de euros. La CNMV reconoció que esa sociedad era sólo un vehículo para la inversión, una hija al 100% de E.ON. Este aspecto que se discutió en España es ridículo. Que se haya tomado ese punto como argumentación ante Bruselas es más que asombroso.

P. Eso lo hizo el Gobierno.

R. Sí, es muy asombroso que se haya tomado un aspecto por completo secundario en un escrito oficial a Bruselas.

P. ¿Cree usted que al Gobierno le faltan argumentos?

R. No, pero aquí se escogieron los equivocados. Esto no es un argumento en absoluto. En Alemania se diría que se trata de algo traído por los pelos.

P. Si la OPA fracasa, el caballero blanco sigue en busca de novia.

R. Nosotros partimos de la base de que no fracasa y tenemos otros proyectos paralelos. No nos concentramos en uno solo, pero de momento concentramos nuestros esfuerzos en este proyecto.

P. ¿Por cuánto tiempo?

R. El que sea necesario. No tenemos límite de tiempo. No tenemos presión, podemos tomarnos todo el tiempo necesario.

P. Si en Bruselas se inicia un procedimiento de sanción, puede aterrizar en el Tribunal Europeo, y eso significa años.

R. Bueno, en ese caso se reflexionaría sobre lo que significa, pero de momento no siento ninguna presión por el tiempo.

P. ¿Cree que se podrán arreglar con el Gobierno?

R. Eso se verá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de marzo de 2006