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Los republicanos frenan la presencia árabe en los puertos de EE UU

En abierta rebeldía contra la Casa Blanca, los republicanos de la Cámara mantienen sus planes para impedir que la empresa Dubai Ports World (DPW) se haga cargo de la administración de seis puertos de la costa este de EE UU como resultado de la compra de la británica P&O. George W. Bush "no ha cambiado de posición", según su portavoz, Scott McClellan. El presidente, que ha amenazado con vetar cualquier ley que obstaculice la operación, dice que Dubai es un aliado y que la venta es intachable.

Pero los congresistas lo ven de otra manera. La operación -gracias en parte a la agitación de algunos medios- ha sido mal recibida por la opinión pública, y hay elecciones legislativas en noviembre. Los demócratas, cansados de sufrir la etiqueta de que son débiles en materia de seguridad, lideraron la oposición, y buena parte de los republicanos no quisieron quedarse atrás pensando en noviembre.

Bush no se presenta a las elecciones, al contrario de lo que ocurre con todos los representantes y un tercio de los senadores, y distanciarse de él -sobre todo cuando tiene un índice de aceptación por los suelos- puede ser tentador para algunos.

McClellan insistió en que los canales de comunicación están abiertos, pero eso no suaviza el conflicto. "Vamos a enviar un mensaje muy claro: los dirigentes tienen que asegurar los intereses nacionales", afirmó el republicano Jerry Lewis, del Comité de Asignación de Gastos, que tenía previsto adjuntar la ley contra DPW al paquete de ayuda para los daños del Katrina y a los fondos para Irak y Afganistán.

Como el presidente no puede vetar una ley por capítulos, si quiere impedir el paso a la norma sobre los puertos debe vetar toda la ley, que se votará la próxima semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de marzo de 2006