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Universidad

Los sistemas de calidad se han afianzado en las estructuras de las tres universidades

La excelencia y la mejora continua cobran peso en los ámbitos académico y de gestión

La utilización y el seguimiento de los modelos de calidad en las estructuras académicas y de gestión se han afianzado en las tres universidades vascas durante los últimos años. Cuando se cumple una década de la puesta en marcha por el Ministerio de Educación del primer Plan Nacional de Calidad para las Universidades, la aplicación de los sistemas de excelencia y de mejora continua ya no suponen apuestas voluntaristas, aisladas y experimentales. Aunque su grado de extensión y su empleo no resultan uniformes en todos los centros, los equipos rectorales han asumido la conveniencia de destinar esfuerzos y medios crecientes para un elemento que va a ser clave en la nueva configuración de la enseñanza superior.

De hecho, la calidad es una de las bases del futuro Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Por ello, las tres universidades vascas han potenciado una labor dividida en dos áreas: la estrictamente académica y la vinculada con las tareas de gestión. Ambas se han desarrollado de manera paralela y sin excesivo contacto, aunque la tendencia actual marca como directriz la convergencia entre ambas.

En el caso de la Universidad del País Vasco, la vertiente académica se refleja en el trabajo de evaluación que se viene realizando desde las primeras experiencias piloto en España en 1993. Desde entonces, el Servicio de Evaluación Institucional ha examinado 63 titulaciones (más de la mitad de las que se imparten en la UPV) y el Servicio de Evaluación Docente ha hecho lo propio con la formación recibida por el alumnado. "Lo que se pretende es dar una mejor respuesta a las exigencias académicas a través de procesos informativos y formativos que nos ayuden a conocer nuestros puntos fuertes y débiles", explica la vicerrectora de Planificación y Coordinación de la UPV, Itsaso Ibáñez.

En el campo de la gestión, que incluye la mejora continua y la calidad total, la universidad pública dispone de la cátedra de calidad, creada en 1997, y de tres directores, uno en cada uno de sus campus. Esta estructura, dependiente del Vicerrectorado de Planificación y Coordinación, trabaja en las áreas de formación, investigación y difusión de la llamada "cultura de calidad" entre el personal de los distintos centros.

85 equipos

En estos años se han constituido 85 equipos de mejora en los que han participado 654 personas, entre profesores, personal de administración y servicios y estudiantes. También han recibido formación en gestión de calidad cerca de 2.500 personas en 188 cursos. Ello ha sido posible gracias a la veintena de profesionales que forman la red de colaboradores de la cátedra de Calidad.

Además, diez centros de la UPV integran ya la Red de Centros de Gestión Innovadora (RCGI), que comparten el compromiso de utilizar el modelo de excelencia europeo EFQM en su gestión. "Esta iniciativa es importante en una institución como la nuestra en la que los profesores también hacen de gestores y no suelen contar con la formación específica", destaca Ibáñez.

A esas iniciativas se suman la convocatoria de ayudas para promocionar la extensión de la "cultura de la calidad" en la universidad. "Nos gustaría que en 2010 la mitad de los centros de la UPV participaran en la red de gestión innovadora. De todos modos, se ha evolucionado mucho. Cada vez se demanda más formación en calidad pues se quiere ser más competitivo", apunta.

Este deseo guía también el trabajo que están realizando tanto la Universidad de Deusto como Mondragon Unibertsitatea. En el caso de Deusto, desde 2001 cuenta con un vicerrectorado específico de Calidad y, al igual que la UPV, participa en proyectos piloto ligados a este campo con la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación (ANECA). Varios de los centros de la institución deustense cuentan ya con distintas certificaciones, pero la presencia de la calidad ya se ha extendido a otros servicios, como es el caso de su biblioteca, que obtuvo el pasado año el sello ISO 9000/2000.

La gestión de los procesos es la clave que guía el trabajo en este área, como apunta el vicerrector de Innovación y Calidad de Deusto, Aurelio Villa. "Lo fundamental, tanto en lo académico como en la gestión, es tener claro qué es lo que se hace y cómo se hace, es decir, los procesos, y saber exactamente la relación entre unos y otros", explica.

Pese al fomento y promoción institucional de estos sistemas, determinados sectores académicos mantienen aún reticencias sobre su idoneidad y validez. "Creo que el trabajo en los sistemas de calidad es necesario. Con su aplicación se logra un estilo distinto de gestión, de compromiso, de control y de posibilidad de reclamación y, por tanto, de mejora, pero sí que es verdad que deberíamos reflexionar sobre la excesiva burocratización que le acompaña", apunta Villa.

Itsaso Ibáñez no alberga dudas sobre su relevancia, pues la finalidad no es otra que "mejorar los resultados de la actividad que se realiza". "Lo que nos permite la calidad es disponer de una medida de lo que conseguimos con nuestro trabajo y, así, contar con mejores referencias para ofrecer un servicio más eficiente a la sociedad", defiende.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de marzo de 2006