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Reportaje:

El título "ganado" de la duquesa de Alba

Cayetana Fitz-James fue nombrada Hija Predilecta de Andalucía entre protestas de jornaleros

La mujer con más títulos de España (tal vez del mundo) sumó el martes uno nuevo a la colección. Además de duquesa de Alba, condesa de Lemos y vizcondesa de la Calzada -por citar sólo tres entre medio centenar-, Cayetana Fitz-James Stuart (Madrid, 1926) es desde ese día Hija Predilecta de Andalucía. Ella lo festejó como un título único e intransferible: "Éste es algo que has ganado y no heredado".

Después de recibir el galardón de manos del presidente andaluz, Manuel Chaves, la aristócrata escuchó galanterías líricas de Carlos Edmundo D'Ory, el poeta gaditano distinguido con el mismo nombramiento honorífico, que la definió como "artistócrata" y "existencialista de las pasiones". "Dicen que Picasso quiso ser tu Goya y pintarte como a la otra", coqueteó el poeta. A pocos metros escuchaban el discurso cuatro hijos de la homenajeada: Carlos, Fernando, Cayetano y Eugenia, llegada recientemente de visitar en Nueva York a su novio Gonzalo Miró.

Las palabras amables de D'Ory en el interior del teatro sevillano de la Maestranza, donde se celebró el acto, contrastaron con las protestas desarrolladas en el exterior por el Sindicato de Obreros del Campo (SOC). La organización de jornaleros, encabezada por su secretario general, Diego Cañamero, y el alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, reprobó con dureza la decisión del Gobierno andaluz. "Si hubiera regalado un cortijo, yo mismo la hubiera sacado en andas, pero nos parece un insulto que se le dé un premio a la riqueza y a los títulos", censuró Cañamero. Cuando la duquesa llegó al teatro, los manifestantes ya estaban allí con pancartas y consignas como "Menos medallas y más reforma agraria". La policía cargó para alejarlos unos metros del acceso al recinto, lo que ha desembocado en una denuncia del SOC contra los agentes y otra contra la duquesa por sus declaraciones.

Interpelada sobre ellos, Cayetana Fitz-James respondió que no le importaban "unos cuantos locos". Horas después, siguió minimizando las protestas pero con menos desdén: "Creo que todos los años hay una manifestación de este tipo, no hago mucho caso a esas cosas".

Además de títulos, la duquesa de Alba posee numerosas fincas en Andalucía. El SOC asegura que es dueña de 34.000 hectáreas y 22 cortijos en Córdoba y Sevilla. "En sus fincas no cumple el convenio colectivo y ha tenido inmigrantes mal pagados", afirma Diego Cañamero. Un estudio de Intermón Oxfam sobre las ayudas agrícolas comunitarias situaba a la duquesa y a sus hijos entre los mayores beneficiarios en 2003 de las subvenciones de la Unión Europea: 1,8 millones de euros de subsidios.

Pero Cayetana Fitz-James también dispone de adeptos, que han promovido su galardón por sus labores benéficas y su apoyo a algunos colectivos sociales. Ella, además, proclama su apego al sur continuamente, como se refleja en su afición a la Semana Santa (cada año la cofradía de los Gitanos hace una parada ante el palacio de Dueñas, la residencia sevillana de la duquesa, para que realice una ofrenda), la Feria de Abril y el flamenco.

A un periodista que le preguntó el martes si era una andaluza nacida en Madrid, le espetó: "¿Y eso qué?". Luego, para suavizar el pronto, añadió: "Uno nace donde pare su madre y nadie tiene la culpa de eso".

La aristócrata acortó lo que pudo su comparecencia ante la prensa y no disimuló cierta incomodidad ante la proliferación de enviados de programas de cotilleos, siempre atentos a la evolución sentimental de la casa de Alba. Pero no hubo carnaza. Los hijos de Cayetana acudieron sin las parejas que atraen la atención mediática, como Genoveva Casanova, la esposa de Cayetano, o Gonzalo Miró, el novio de Eugenia, que sigue haciendo carrera en Nueva York posando para revistas españolas.

Para compensar sus ausencias, la entrega de Medallas de Andalucía (que también distinguieron al atleta Fermín Cacho, el cantaor Fosforito y la ex ministra Soledad Becerril, entre otros) ofreció otros manjares. David Bisbal se trasladó desde Miami, donde reside, para recoger su placa. Con los rizos aprisionados en una coleta torera y un traje blanco forrado en fucsia, Bisbal besó el metal, besó a fans, firmó autógrafos y conversó con la duquesa. "Una señora estupendísima", dijo de ella.

Los seguidores del cantante almeriense y los detractores de la aristócrata madrileña ya se habían mezclado a las puertas del teatro. El pasado Día de Andalucía propició más de un extraño encuentro, como el que vivió el cantautor Luis Eduardo Aute, sorprendido en el exterior del teatro por la confesión de un agente antidisturbios. "No se imagina usted lo que yo he llorado con sus canciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de marzo de 2006