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La URSS dio orden de matar al Papa en 1981, según el Parlamento italiano

"Los líderes soviéticos tomaron la decisión más allá de toda duda"

Una comisión parlamentaria italiana ha decidido que "más allá de toda duda razonable, los dirigentes de la Unión Soviética tomaron la decisión de eliminar a Juan Pablo II" y la transmitieron "a los servicios secretos militares". Esa comisión, que presentará oficialmente su informe en los próximos días, da por seguro que el atentado del 13 de mayo de 1981 fue ordenado desde Moscú y que Mehmet Ali Agca, el turco condenado por la agresión, fue un simple ejecutor dentro de una conspiración de vastas dimensiones.

En 1981, el régimen polaco empezaba a resquebrajarse y el apoyo del papa Karol Wojtyla al sindicato Solidaridad era considerado inaceptable y peligroso por las autoridades comunistas. Según los razonamientos contenidos en el informe, de 34 páginas, Moscú temía el colapso de los regímenes soviéticos y quiso evitar con el fallido asesinato de Juan Pablo II que los Gobiernos de su órbita siguieran debilitándose.

La comisión fue creada para estudiar las revelaciones de Vasili Mitrojin, un archivista soviético que huyó en 1992 al Reino Unido y denunció numerosos crímenes cometidos por la URSS en todo el mundo. Sus acusaciones más destacadas se refirieron al atentado contra el Papa. La comisión, dirigida por el senador de Forza Italia Paolo Guzzanti (padre de la humorista de izquierdas Sabina Guzzanti, autora de la película Viva Zapatero), asegura en el informe que en la organización del atentado participaron "algunos elementos" de los servicios secretos búlgaros, y señala concretamente a Sergei Antonov, que en 1981 ejercía como delegado en Roma de las líneas aéreas búlgaras Balkan Airlines. El propio Ali Agca habló durante su juicio de una pista búlgara y acusó a Antonov de ser el cómplice que debía facilitar su huida de la plaza de San Pedro.

Sergei Antonov fue juzgado y absuelto. La única prueba contra él, al margen de las erráticas y con frecuencia contradictorias acusaciones de Ali Agca, eran unas fotografías en las que un hombre con bigote y gafas, de aspecto muy similar al del delegado de Balkan Airlines, aparecía cerca del vehículo papal inmediatamente después de efectuarse los disparos. Antonov sostuvo siempre que en el momento del atentado se encontraba en su oficina y los tribunales italianos decidieron que el hombre fotografiado no era el ciudadano búlgaro, sino alguien que se le parecía. Para Guzzanti, en cambio, el hombre de las fotografías "es Antonov, que mintió en el juicio, al igual que los testigos y las autoridades búlgaras".

El Gobierno alemán remitió el año pasado a la comisión del Parlamento italiano una serie de documentos hallados en los archivos de la Stasi (antigua policía política de Alemania Oriental) que, de forma indirecta, respaldaban la teoría de la pista búlgara. Bulgaria, en cambio, siempre ha negado la participación de sus servicios secretos y considera el asunto "totalmente cerrado", según declaró a Reuters Dimitar Tsanchev, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores. Juan Pablo II dijo en 2002, durante una visita a Sofia, que "no podía creer" en esa hipótesis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2006