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Reordenación del sector energético

El Gobierno francés anuncia una batería de medidas proteccionistas contra OPA hostiles

El Ejecutivo se apoyará en la banca pública y en las plantillas para frenar ofertas no deseadas

El Gobierno francés ha reactivado la generación de medidas legales destinadas a reforzar el "patriotismo económico" que defiende el primer ministro, Dominique de Villepin. Tras el episodio de Suez, ha seguido el anuncio de que el Ejecutivo intentará reforzar el capital de las empresas francesas para reducir su vulnerabilidad a OPA hostiles. Para ello, el Estado utilizará la banca pública Caisse des Dépôts et Consignations (CDC) para aumentar de forma significativa sus inversiones en acciones. Asimismo, impulsará la participación de los trabajadores en las empresas.

El Ejecutivo francés no se contenta sólo con frenar la pretendida intención de la firma italiana Enel de hacerse con la franco-belga Suez, mediante la fusión de ésta con la pública Gaz de France (GdF). Tras el último Consejo de Ministros, De Villepin anunció varias medidas encaminadas a blindar a las empresas francesas contra ofertas públicas de adquisición (OPA) hostiles provenientes del extranjero. El más novedoso es el proyecto de ley sobre la participación accionarial de los trabajadores, que ahora estudia el Consejo de Estado y que verá la luz dentro de dos semanas.

El primer ministro negó rotundamente que la forzada fusión entre Suez y GdF, anunciada precipitadamente el pasado sábado, pudiera calificarse de "proteccionismo", ya que era "defender los intereses de Francia en la globalización". El "patriotismo económico", matizó, "no significa enrocarse en sí mismo", sino dotar a las empresas francesas de los medios para pelear con las mismas armas que las extranjeras.

La teoría del patriotismo económico surgió el pasado 27 de julio, en plenas vacaciones, tras la polémica desatada por un simple rumor -además, resultó ser falso- de la compra de Danone por la estadounidense PepsiCo. "Deseo reagrupar todas nuestras energías en torno a un verdadero patriotismo económico", dijo entonces Villepin. "Ya sé que ese tipo de lenguaje no se emplea habitualmente, pero se trata, puesto que el mundo cambia y puesto que la situación es difícil, de reagrupar nuestras fuerzas y de defender Francia y lo que es francés".

Para dar contenido a ese concepto, el primer ministro sugirió una serie de medidas, como que, en caso de OPA hostil, la empresa francesa "pueda aplicarse la legislación del país agresor", si ésta es más proteccionista, una norma que adapta una vieja directiva europea que, entre otras cosas, estipula que en el periodo de la oferta toda medida de defensa debe ser aprobada por los accionistas de la sociedad objeto de la OPA.

La primera medida que tomó cuerpo, sin embargo, fue la de blindar las empresas de una serie de sectores estratégicos contra la toma de control por grupos extranjeros. De la lista original de 10 sectores quedaron sólo dos: Defensa, que ya estaba protegido contra la posibilidad de ser objeto de una OPA hostil, y los casinos de juego. El decreto, aprobado el último día del año pasado, permite la injerencia del Gobierno en determinados casos y no ha sido del gusto de Bruselas, que lo considera proteccionista y discriminatorio. Ahora, aprovechando la transposición de la directiva europea sobre OPA, Francia incluirá una nueva arma de defensa que se conoce como la píldora venenosa: la posibilidad de atribuir bonos de suscripción de acciones en el momento en que una empresa es atacada.

Otra de las ideas lanzadas por De Villepin este verano era la creación de "fondos de pensión a la francesa"; en realidad, convertir al asalariado en accionista, la vieja idea del capitalismo popular de corte thatcheriano.

En las recientes privatizaciones parciales de GdF y de Électricité de France (EDF) ya se reservó un paquete relativamente importante para los empleados a un precio muy por debajo del de salida a Bolsa, en buena parte para desactivar la protesta sindical.

Proyecto de ley

El proyecto de ley sobre el ahorro salarial, como se ha denominado, abre la posibilidad a las empresas de distribuir acciones gratuitas y de convertir en títulos las horas libres que los trabajadores acumulan en razón de la implantación de la semana laboral de 35 horas.

En el mundo financiero, sin embargo, el mayor impacto lo ha producido el anuncio de que el CDC -ya es el mayor inversor institucional de las empresas del CAC-40, el índice selectivo de la Bolsa de París- aumentará aún más su presencia en las grandes empresas francesas. El CDC gestiona 220.000 millones de euros procedentes de los fondos de pensiones del Estado francés y, en el pasado, ya ha actuado como brazo armado del Gobierno, concretamente apoyando operaciones en apoyo de France Télécom y Alstom.

La actitud del Gobierno francés ha desatado las iras del Ejecutivo italiano. Su ministro de Economía, Giulio Tremonti, dijo que la actitud francesa, al promover la fusión entre GDF y Suez, "pone en situación de riesgo el mercado único europeo", por lo que es un caso "que invita a la reflexión".

Tremonti comparó la actitud de Francia en el caso GdF-Suez con el rechazo que expresaron los franceses en referéndum a la Constitución europea, que "ha bloqueado la evolución de la Unión Europea".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2006