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Andorra niega el permiso de residencia a las personas con VIH

Las personas con VIH u otras enfermedades infectocontagiosas no pueden conseguir el permiso de residencia en Andorra. La medida pretende "proteger la salud pública", según la directora de Trabajo del Principado, Yolanda Font. Esta medida está en contra de las resoluciones del Consejo de Europa, según ha denunciado la ONG catalana Grupo de Trabajo por los Tratamientos [contra el sida], que ha atendido casos de hombres que se vieron rechazados cuando intentaban establecerse en el país pirenaico.

Aparte de otros requisitos (no tener antecedentes penales, disponer de un contrato de trabajo), los extranjeros que quieran residir en Andorra deben pasar un reconocimiento médico que incluye las pruebas de la tuberculosis y el VIH. Si una persona da positivo, se le declara "no apto", explicó Font a este diario.

"Cada año se reciben en el hospital del la Seu d'Urgell unos cinco casos de personas rechazadas por el Gobierno andorrano", indicó Ricardo Villanueva, que trabajó en ese centro en los años noventa y preside la asociación Médicos Progresistas. Pero esta cifra es sólo "la punta del iceberg", dice Villanueva. "No se sabe cuántas personas son rechazadas y vuelven a sus lugares de origen para ser tratadas".

El médico del hospital leridano Alberto de Dios se ha dirigido a los defensores del Pueblo andorrano y español para denunciar el hecho (un 70% de quienes piden vivir y trabajar en Andorra son españoles), pero no ha conseguido que se modifique la norma, que fue ratificada en 2002.

"Peligro para la salud"

"En Andorra no hay una lista de enfermedades prohibidas. Lo que sí hay es criterios, como no padecer una enfermedad infecto-contagiosa que pueda representar un peligro para la salud pública o una enfermedad crónica que evolucione hacia una incapacidad", insiste Font. Ni Francia ni España hacen ese reconocimiento a los demandantes de trabajo.

"A todos se les dice qué pruebas se les va a hacer", dice Font. "Además, el resultado de la prueba es confidencial, y queda entre el médico y el paciente. A las autoridades sólo se nos dice que es un no apto", añade rechazando las críticas de algunas personas con VIH y médicos como De Dios que afirman que la prueba se hace sin su consentimiento.

El problema es precisamente considerar el sida como una enfermedad contagiosa. Las ONG de personas afectadas insisten en llamarla "transmisible". La diferencia está en que una enfermedad contagiosa puede propagarse a través del aire o el agua; para infectar a otra persona con el VIH hace falta un contacto estrecho (sexo sin protección o compartir jeringuillas).

EE UU tiene prohibida la entrada de personas con enfermedades infecto-contagiosas, e incluye el sida entre ellas. Las Conferencias Mundiales contra el Sida dejaron de celebrarse en EE UU por esa razón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de febrero de 2006